No supera la prueba del razonamiento. El político adulador y el falso profeta se apoyan en mentiras disfrazadas de tradición; el justo las combate, porque su misión no es complacer a todos, sino proteger a los justos. Quieren convencerte de que morir por ellos es valentía, y vivir por ti mismo es cobardía. No lo permitas.

Historia de supervivencia en la Carretera Central – UN CASO DE LA VIDA REAL – #VIDAREAL //55

El teléfono absurdo y la ira de Babilonia delante de la Victoria de la Luz frente a su oscuridad. //6

La idea de que «los crímenes prescriben» es uno de los elementos que más impunidad genera. //311

La solución más barata: La pena de muerte //12

EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO. La reverencia a estatuas desde niño allana el camino al servicio militar obligatorio y a la muerte sin sentido por símbolos sin vida. Cada estatua venerada es una mentira por la que alguien cobra. El verdadero cobarde es el que se deja matar sin cuestionar. Reclutamiento forzoso: ¿Deberían realmente matarse esos dos jóvenes? ¿O deberían darse la mano y preguntarse quién los obligó a estar allí? El que doblega su mente ante una imagen es el soldado perfecto para morir sin que nadie le dé razones. De la religión a la guerra, del estadio al cuartel: todo bendecido por el falso profeta, para adiestrar obedientes que morirán por otros. Todo lo que esclaviza la mente —religión torcida, armas, fútbol rentado o bandera— es bendecido por el falso profeta para allanar la obediencia mortal. Un gobierno que obliga a morir no tiene argumentos convincentes para atraer voluntades y no merece ser obedecido. ¿QUIÉNES SON LOS ENEMIGOS DE LOS CIVILES? Dos ejércitos opuestos a cada lado de la imagen, cada uno apuntando agresivamente con armas o gritando a grupos de civiles asustados atrapados en el medio. Ambos ejércitos están intentando reclutar por la fuerza a civiles para luchar contra el otro bando. Aunque los ejércitos tienen diferentes uniformes y banderas, ambos son hostiles con los civiles a los que quieren reclutar a la fuerza para ser otro ‘zombie’ al servicio del negocio de la guerra, en la cual ellos son solo peones sacrificables a los ojos de ‘los reyes’ que juegan ajedrez con ellos. //36

Emperadores y concilios que definieron la Biblia. Constantino I — Concilio de Nicea (325 d.C.). Teodosio I — Sínodo de Roma (382 d.C.). Teodosio II — Concilio de Éfeso (431 d.C.). Marciano — Concilio de Calcedonia (451 d.C.). Objetivo: eliminar cualquier texto que contradijera los intereses del Imperio. ‘Sométase todo hombre a las autoridades…’. ‘No reclames lo que es tuyo…’. Roma saqueaba y no quería resistencia frente a sus abusos. //41

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