El Misterio de 1998 y Mi Testimonio | APOCALIPSIS: LOS LIBROS SE ABREN

Acerca de mi:

“Entendí, él abre el libro al contar sobre su vida, otros justos también hablan de sus vidas.” Voy a hacer muy breve, este video es un complemento para que se pueda entender de que viene el otro que le voy a indicar. Era el año 1998, yo tenía 23 años y yo vivía Balconcillo, y con un amigo de mi barrio pasaba por esta avenida en una coaster, y nos dirigíamos al centro de Lima, donde había una discoteca por el Jirón de la Unión que se llamaba “El Cerebro”, que quedaba entre Jirón Cuzco y Jirón de la Unión. Era más o menos invierno de 1998, a este amigo yo lo había contado la historia de esta chica extraña que me acosaba telefónicamente, y que me hacía buscarla solo para rechazame luego y decirme cosas raras, yo le contaba a Johan lo intrigado que yo estaba, y que le había hecho una carta a Sandra y que la puse debajo de la puerta de su casa de ella, y que en la carta yo le preguntaba a ella el por qué ella me hacía todo eso, y el por qué ella me llamaba y sobre todo, qué cosa quería ella de mí, el por qué ella actuaba tan raro: si era por una brujería de mi ex-novia novia Mónica o si ella, Sandra, se estaba burlando de mí, y le decía a ella que yo necesitaba una respuesta porque yo necesitaba definir mi vida. Yo le conté esto a mi amigo Johan, era un día de semana, era Martes, si mal no recuerdo. Y Johan me dijo, “Vamos a una discoteca, olvídate de ella, hay que buscar chicas, olvídate de esa chica, derrepente es brujería, pero ya dale la vuelta [a la página], ya no hay nada que hacer allí”, le dije : “Tienes razón, ya vamos al Cerebro”, para esto, tomamos una coaster, era como las 8 de la noche, y en este instituto, IDAT, me había matriculado en un curso, los Sábados, uno de AS400. Yo estudiaba solo los sábados. Entonces cómo yo estaba en la coater yéndome hasta el centro de Lima… La coaster era un vehículo como ese rojo, era un mini-bus, así com ese rojo que está en esa esquina, de ese tipo, así eran las coasters, esos pequeños buses. “Oye Johan”, dije, pues yo estaba más o menos una cuadra de llegar acá… “Ya que vamos a pasar por el Instituto IDAT donde yo estudio los sábados, hazle la taba (acompáñame) a pagar la mensualidad y de allí nos vamos al Cerebro, estamos en ruta”, “A ya pues ya.”, “Okey, ya bacán”. Bajamos acá, en esta misma esquina con mi amigo. Aca nos bajamos, acá había una calle, esta era la continuación, el jirón Pablo Bermúdez llegaba hasta por allá hasta la Avenida Petit Thouars. Bajamos acá, y justo en la esquina de allá, en esa esquina, la esquina del IDAT, yo la veo a Sandra parada, entonces yo le digo a Johan: “Esa es Sandra huevón, esa es la chica que te digo, que está media loca que está que me molesta, que no sé que le pasa, ¿entiendes?, tú quedata acá huevón, le voy a decir si ya leyó la carta que le mandé debajo de la puerta de su casa, le voy a decir, si la leyó, que dice ella, allí [en la carta] le explico todo, quédate aquí huevón, no vaya ser que ella te vea conmigo y como está tan transtornada ella piense que le vamos a hacer algo malo, quédate acá”, “ya, ya, ya”, dijo él, entonces yo crucé la pista, crucé la pista, me fui hasta allá, vine por acá y fui hasta allá donde está el semáforo, acá no más me voy a quedar, me paré allí donde está la pareja, y le dije: “Sandra…”, vamos para allá para hacerlo más, más real. Yo vine acá, mi amigo Johán se quedó por allá, yo me vine por acá, aquí vine. Y la vi parada a ella acá, más o menos a esta altura, y ella estaba con su amiga Jessica. Le dije: “Sandra, ¿Y?, ¿viste mi carta? ¿Te das cuenta de todo lo que hice por ti, y de las razones por las que no te lo dije antes, bueno, porque mi ex Mónica me amenazó con matarte etc., etc., etc.?” Entonces cuando yo estaba así parado. Ellá parada acá dijo [silvido], y llamó a… ¿cómo se llama?, a tres tipos, ella llamó a tres tipos, uno estaba escondido allá, el otro vino por detrás [de ella], y otro vino por acá, osea, estaban en estos tres lugares, allá había uno escondido, acá había otro, y allá había otro, que era su primo. Y vino un primo [suyo] alto, y me dijo: “Así que tú eres el pata que para acosando, el imbécil que para acosando a mi prima.” Yo dije: “¿Qué? ¿Acosando?, no, nada que ver, yo no estoy acosando, en mi carta allí dice: ‘¿Qué te pasa?, ¿Qué quieres de mi?’, eso no es acoso, ¿la has leído?”, “No he leído esas estupideces”, algo así dijo él. Entonces alguien por detrás de mí, ese otro individuo, me tomó por el cuello y me tumbó al piso, acá me tumbo, entre los dos me comenzaron a patear, y Sandra estaba aquí parada con mi ex compañera de salón Jessica, viendo como me golpeaban, y había un tercero, uno de 15 o 16 años, que me estaba revisando los bolsillos, y me comenzaron a golpear los tres también, entonces, el piraña me revisaba los bolsillos y de paso me pateaba, los otros dos me estaban pateando, yo estaba en el piso, yo me cubría la cara porque recién me había operado la nariz. Y en eso mi amigo, mi amigo Johan, felizmente que parece que ellas no lo vieron, él vino de allá obviamente, se paró acá, y le hizo la bronca al que agarró por el cuello, y yo me pude levantar y me estaba peleado con el primo o supuesto primo de Sandra, entonces el piraña que me había estado revisando los bolsillos se vino por acá y cogió unas piedras y las estaba tirando. Entonces estábamos controlando la pelea, pero como el otro comenzó a tirar piedras, yo le dije a mi amigo Johan: “Johan, vamos a la otra puerta, la del Jr. Pablo Bermúdez, allí están los vigilantes, derrepente nos ayudan.” Entonces fuimos a la puerta [del IDAT en el] Jirón Pablo Bermúdez, y afuera había un policía, un policía motorizado, un moreno, él dijo: “¿Qué pasa aquí?, ¿Qué pasa?” Entonces, el trigueño y el piraña que me tiraban las piedras se fueron, y solo quedó el primo, un blancón, el supuesto primo de Sandra, al que no lo había visto antes de ese día, y el policía dijo : “Ya vamos a la comisaría a arreglar esto.”, y ella se asustó y dijo “No, no, no, allí nomas, ahí queda.”, Pero antes ella le había dicho: “Él me está acosando”, y yo lo negué: “No, yo no la estoy acosando, al contrario.”, entonces cuando el policía dijo “Vamos a la comisaría”, ella no quiso, no quiso ir a la comisaria, porque se asustó porque tenía la conciencia sucia ¿no?. Y [ella] se fue con su primo, y yo me quedé allí con el policía y con mi amigo Johan , y el policía me dijo : “¿No te has visto al espejo?, tú tienes tu apariencia, ¿por qué no te buscas otra chica?”, dije: “[Esto] no es como imagina.» Ahora la pregunta es: ¿Cómo pudo saber ella, que yo me iba a bajar allí, cuando esa no era mi rutina?, ¿Por qué me estaba esperando?, ¿Cómo supo que yo iba a ir, en ese momento, a estar allí, si no era mi rutina, era una desición que se me ocurrió a último minuto cuando yo estaba por la altura de ese bus ?, Es algo que me gustaría que ella responda, me gustaría que ella responda porque no tengo yo respuestas yo para eso, puedo solamente especular que se trata de una bruja o una mujer espiritista. Pero lo que hizo: calumnia, difamación, agresión física y muchas cosas, muchas cosas malas contra mí que no las voy a perdonar, quiero justicia.

José, un joven criado en enseñanzas católicas, vivió una serie de acontecimientos marcados por relaciones complejas y manipulaciones. A los 19 años inició una relación con Mónica, una mujer posesiva y celosa. Aunque José sentía que debía terminar la relación, su formación religiosa lo llevó a intentar cambiarla con amor. Sin embargo, los celos de Mónica se intensificaron, especialmente hacia Sandra, una compañera de clase que le hacía insinuaciones a José.

Sandra comenzó a acosarlo en 1995 con llamadas telefónicas anónimas, en las que hacía ruidos con el teclado y colgaba.

En una de esas ocasiones, reveló que era ella quien llamaba, luego de que José le preguntara enojado en la última llamada: ‘¿Quién eres tú?’. Sandra lo llamó de inmediato, pero en esa llamada le dijo: ‘José, ¿Quién soy yo?’. José, al reconocer su voz, le dijo: ‘Tú eres Sandra’, a lo que ella respondió: ‘Ya sabes quién soy yo’. José evitó confrontarla. Durante esa época, Mónica, obsesionada con Sandra, amenazó a José con hacerle daño Sandra, lo que llevó a José a proteger a Sandra y prolongar su relación con Mónica, a pesar de su deseo de terminarla.

Finalmente, en 1996, José rompió con Mónica y decidió acercarse a Sandra, quien inicialmente había mostrado interés en él.

Cuando José intentó hablar con ella sobre sus sentimientos, Sandra no le permitió explicarse, lo trató con palabras ofensivas y él no entendió la razón. José optó por distanciarse, pero en 1997 creyó tener la oportunidad de hablar con Sandra, esperando que ella le explicara su cambio de actitud y pudiera compartir los sentimientos que había mantenido callados. En su cumpleaños en julio, la llamó como lo había prometido un año antes, cuando aún eran amigos, algo que no pudo hacer en 1996 porque estaba con Mónica. En aquel entonces, solía creer que las promesas nunca debían romperse (Mateo 5:34-37), aunque ahora entiende que algunas promesas y juramentos pueden reconsiderarse si se hicieron por error o si la persona ya no los merece. Cuando terminó de saludarla y estaba a punto de colgar, Sandra suplicó desesperadamente: »Espera, espera, ¿podemos vernos?» Eso le hizo pensar que ella había recapacitado y que finalmente le explicaría su cambio de actitud, permitiéndole compartir los sentimientos que había guardado en silencio. Sin embargo, Sandra nunca le dio respuestas claras, manteniendo la intriga con actitudes evasivas y contraproducentes.

Ante esta actitud, José decidió no buscarla más. Fue entonces cuando comenzó el acoso telefónico constante. Las llamadas siguieron el mismo patrón que en 1995 y esta vez fueron dirigidas a la casa de su abuela paterna, donde vivía José. Él estaba convencido de que se trataba de Sandra, pues recientemente le había dado el número. Esas llamadas eran constantes, mañana, tarde, noche y madrugada, y se prolongaron durante meses. Cuando contestaba algún familiar, no colgaban, pero cuando contestaba José se oía el chasquido de las teclas antes de colgar.

José le pidió a su tía, la dueña de la línea telefónica, que solicitara a la compañía de teléfonos el registro de las llamadas entrantes. Él pensaba utilizar esa información como prueba para contactar a la familia de Sandra y manifestarle su preocupación por lo que ella pretendía conseguir con esa conducta. Sin embargo, su tía restó importancia a su argumento y se negó a ayudarlo. Curiosamente, nadie en la casa, ni su tía ni su abuela paterna, parecían indignarse por el hecho de que las llamadas se produjeran además en la madrugada, y no se molestaron en buscar cómo detenerlas ni identificar al responsable.

Esto tenía la extraña apariencia de una tortura orquestada. Incluso cuando José le pidió a su tía que desconectara el cable del teléfono por la noche para poder dormir, ella se negó, argumentando que uno de sus hijos, que vivía en Italia, podría llamar en cualquier momento (considerando la diferencia horaria de seis horas entre ambos países). Lo que hacía todo aún más extraño era la fijación de Mónica con Sandra, a pesar de que ni siquiera se conocían. Mónica no estudiaba en el instituto donde estaban matriculados José y Sandra, pero empezó a sentir celos de Sandra desde que encontró una carpeta con un proyecto grupal de José. La carpeta enumeraba los nombres de dos mujeres, incluida Sandra, pero por alguna extraña razón, Mónica se obsesionó solo con el nombre de Sandra.

Aunque José inicialmente ignoró las llamadas telefónicas de Sandra, con el tiempo cedió y volvió a contactar a Sandra, influenciado por las enseñanzas bíblicas que aconsejaban orar por quienes lo perseguían. Sin embargo, Sandra lo manipulaba emocionalmente, alternando entre insultos y peticiones para que él siguiera buscándola. Después de meses de este ciclo, José descubrió que todo era una trampa. Sandra lo acusó falsamente de acoso sexual, y como si eso no fuera suficientemente malo, Sandra envió a unos criminales a que golpearan a José.

Ese martes, sin que José lo supiera, Sandra ya le había tendido una trampa.

Unos días antes, José le había contado a su amigo Johan la situación que estaba viviendo con Sandra. Johan también encontró extraño su comportamiento y pensó que podría deberse a algún tipo de brujería por parte de Mónica. Ese martes, José había ido a visitar su antiguo barrio, donde había vivido en 1995, y se encontró por casualidad con Johan. Después de escuchar más detalles, Johan le aconsejó que se olvidara de Sandra y saliera a bailar a conocer a otras mujeres; tal vez encontraría a alguien que lo ayudara a olvidarla. A José le gustó la idea.

Entonces tomaron un autobús al centro de Lima para ir a una discoteca. Por coincidencia la ruta pasaba por el instituto IDAT. Como estaban a una cuadra del IDAT, a José de repente se le ocurrió bajar un momento a pagar una clase de sábado a la que se había apuntado. Pudo ahorrar algo de dinero vendiendo su computadora y trabajando durante una semana en un almacén. Sin embargo, tuvo que renunciar porque explotaban a los empleados obligándolos a trabajar 16 horas diarias mientras que solo declaraban 12, y si se negaban a terminar la semana, los amenazaban con no pagarles nada.

José se volvió hacia Johan y le dijo: ‘Estudio aquí los sábados. Ya que estamos de paso, bajemos un momento, pago mi clase y luego seguimos camino a la discoteca’.

Tan pronto como José pisó la acera, antes incluso de cruzar la calle, se quedó atónito al ver a Sandra allí, parada en la esquina del instituto. Incrédulo, le dijo a Johan: ‘Johan, no lo puedo creer, Sandra está aquí. Es la chica de la que te hablé, la que ha estado actuando tan extraño. Espérame aquí, le preguntaré si recibió la carta donde le advertí sobre las amenazas de Mónica en su contra, y tal vez finalmente pueda explicarme qué le pasa y qué quiere de mí con todas estas llamadas’.

Johan esperó mientras José se acercaba. Pero apenas había empezado a hablar: ‘Sandra, ¿has visto mis cartas? ¿Puedes explicarme finalmente qué te pasa?’ Cuando Sandra, sin decir palabra, hizo un gesto con la mano. Fue una señal. Entonces aparecieron tres matones, escondidos en diferentes lugares: uno en medio de la calle, otro detrás de Sandra y el tercero detrás de José.

El que estaba detrás de Sandra se acercó y le dijo: ‘Entonces, ¿eres tú el acosador sexual que molesta a mi prima?’

José, desconcertado, respondió: ‘¿Qué? ¿Yo, un acosador? Al contrario, ¡es ella quien me acosa! Si lees la carta, verás que sólo intento entender por qué me sigue llamando’.

Antes de que pudiera reaccionar, uno de los matones lo agarró por el cuello por detrás y lo arrojó violentamente al suelo.

Luego, junto con el que decía ser primo de Sandra, comenzaron a patearlo. Mientras tanto, el tercer matón lo registraba, intentando robarle. Eran tres contra uno y José yacía indefenso en el suelo.

Afortunadamente, su amigo Johan intervino en la pelea, permitiendo que José volviera a levantarse.

Pero el tercer atacante tomó piedras y las arrojó contra José y Johan.

El ataque sólo se detuvo cuando intervino un policía de tránsito. El policía se volvió hacia Sandra y le dijo: ‘Si te está acosando, entonces presenta una denuncia’.

Sandra, visiblemente nerviosa, se alejó rápidamente, sabiendo muy bien que su acusación era falsa.

José, aunque profundamente traicionado, no presentó denuncia. No tenía pruebas de los meses de acoso que había sufrido por parte de Sandra. Pero más allá del shock de la traición, una pregunta lo perseguía:

‘¿Cómo pudo haber planeado esta emboscada, si yo nunca vengo aquí los martes por la noche? Sólo vengo los sábados por la mañana para mis clases’.

Esto generó en él una duda aterradora: ¿y si Sandra no era sólo una mujer, sino una bruja con poderes sobrenaturales?

Estos hechos dejaron una profunda huella en José, quien busca justicia y desenmascarar a quienes lo manipularon. Además, busca desbaratar los consejos de la Biblia, como ‘oren por quienes los insultan’, porque al seguir ese consejo, cayó en la trampa de Sandra.


«El justo aborrece al impío: desmontando la falsa doctrina del amor a los enemigos de Dios. ¿Por qué nadie habla de esto? Cuando las ovejas ya están salvadas, los lobos se devoran entre ellos.

Los Diez mandamientos de Zeus y la Pena de Muerte. //31

¿Con doble carga y doble milla? «Venid a mí los cansados, y yo os daré descanso». //250

La religión que yo defiendo se llama la justicia. //10

El santo se casa y desata la furia de Babilonia, la Gran Prostituta, que pierde a su cliente. //86

¿Dónde hay amor universal de Dios en el juicio final? Roma al poner sus mentiras para vender salvación ha dejado contradicciones en el mensaje que canonizo, porque mezclo sus mensajes falsos con los verdaderos, resultado: Un mar de contradicciones, mira este GIF: Mateo 25:41 ‘Entonces dirá también a los de su izquierda: Apartaos de mí, vosotros los malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.’ INFIERNO: EL FUEGO ETERNO PREPARADO PARA EL DRAGÓN (EL DIABLO) Y SUS ÁNGELES (APOCALIPSIS 12:7–12) (POR HABER COMBINADO VERDADES CON HEREJÍAS EN LA BIBLIA, EL CORÁN, LA TORÁ Y LOS APÓCRIFOS EN REBELIÓN CONTRA LA JUSTICIA). Libro de Enoc 95:6 ‘¡Ay de vosotros, falsos testigos y de aquellos que valoran el precio de la injusticia, porque pereceréis repentinamente!’ Libro de Enoc 95:7 ‘¡Ay de vosotros, gente injusta que perseguís a los justos, porque vosotros mismos seréis entregados y perseguidos a causa de esa injusticia, y el peso de su carga caerá sobre vosotros!’ Proverbios 11:8 ‘El justo será librado de la tribulación, y el injusto entrará en su lugar.’ Proverbios 16:4 ‘Jehová ha hecho todas las cosas para sí mismo, incluso al malvado para el día del mal.’ Libro de Enoc 94:10 ‘Os digo, vosotros gente injusta, aquel que os creó os derribará. Dios no tendrá misericordia de vuestra destrucción, sino que se alegrará de vuestra destrucción.’ INFIERNO ISAÍAS 66:24 MARCOS 9:44 (Satanás y sus ángeles en el Infierno: la segunda muerte: ¡la merecen!). La merecen por mentir contra Cristo y sus fieles discípulos al acusarlos de ser los autores de las blasfemias de Roma en la Biblia, como amar al Diablo (el enemigo). La profecía del infierno en el libro de Isaías, los Salmos, los Proverbios y el libro de Enoc contiene mensajes que dejan claro que Dios no ama a sus enemigos. ¿Quién puso mensajes falsos en boca de Cristo sino sus enemigos? Marcos 9:44 ‘Donde el gusano de ellos no muere y el fuego no se apaga.’ Apocalipsis 20:14 ‘Y la Muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la segunda muerte, el lago de fuego.’ Apocalipsis 20:15 ‘Y cualquiera que no fue hallado escrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.’ (‘Quien no fue bendecido por mis palabras fue enviado al infierno’). Isaías 66:24 ‘Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano no morirá, ni su fuego se apagará, y serán una abominación para toda la humanidad.’ En la narrativa didáctica de la imagen, uno de los mensajeros protegidos por Jehová le dice a uno de esos ángeles satánicos: ‘Daniel 9:21 Gabriel es un hombre. Deuteronomio 22:5 Dios odia a un hombre que se viste como mujer. 1 Corintios 11:7 Un hombre con cabello como mujer es una deshonra. Por lo tanto, no eres un ángel aliado con Gabriel. Eres un ángel de Satanás.’ La imagen helenizada de Cristo y los santos —inspirada por Zeus y Cupido— refleja un mensaje bíblico distorsionado por la influencia helenística, promovido por falsos conversos romanos. Esta es la fuente de las mentiras prohelenísticas en la Biblia. //26

El negocio del bautismo no necesita inocentes que no pequen. El falso profeta dice: ‘Nadie es una oveja, así que no hay ovejas perdidas; todos somos lobos. Tu lobezno necesita ser bautizado en mi iglesia para ser limpiado de sus pecados. Al igual que tú y yo, nació con el pecado original. Inclinarse ante nuestras imágenes con nosotros no es un pecado; por el contrario, es un pecado no hacerlo con nosotros todos los domingos. Este es solo un primer ritual; haz que siga este conjunto de rituales y que continúe inclinándose toda su vida ante nuestras imágenes, para liberar su alma de la condenación (nuestra). Por último, pero no menos importante: danos tus donaciones y paga por cada uno de estos sacramentos’. //46

«