El falso profeta busca aplausos; el verdadero no teme el rechazo. El falso profeta defiende el ‘evangelio de la prosperidad’: ‘La estatua no necesita pan, pero yo necesito que la alimentes con tus diezmos.’ No lo vas a creer hasta que lo analices.

La Bestia y su Imagen – Interpretación del Número 666 de la bestia. //5

El jinete del caballo blanco enfrenta a Babilonia //35

Daniel 12:1 El tiempo en que Miguel se levanta para resistir al mal, no para ofrecer la otra mejilla //6

Mis palabras contra el servicio militar obligatorio. //41

Yo fui secuestrado y torturado por protestar contra las doctrinas del catolicismo, y exijo justicia para mí, y un castigo justo contra los que me secuestraron, hacer justicia es dar gloria a Dios: Isaías 42:12 Den gloria a Jehová y anuncien sus alabanzas en las costas. Apocalipsis 14:7 Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Éxodo 21:16 El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá. Yo tenía 24 años. En ese tiempo sufría hostigamiento familiar, porque había dejado de ser católico después de leer Éxodo 20:5. No aceptaron mi decisión ni toleraron mi crítica; por eso me acusaron falsamente de estar loco. Con ese pretexto, me secuestraron. También había leído Proverbios 19:14, y buscaba agradar a Dios para que me bendijera con una esposa. No sabía entonces que la Biblia contenía mentiras introducidas por Roma. No me dejaron leer lo suficiente para comprenderlo antes. Mi error fue usar la Biblia como verdad para combatir las mentiras de la Iglesia Católica. Caí en la trampa. Por eso Dios me detuvo. Pero como Él sabía que yo buscaba una esposa fiel para serle fiel, no me entregó a la muerte: solo me corrigió. (Salmos 118:13-20) //32

Las calumnias de Sandra contra José y su emboscada con delincuentes. Sandra: Cuando aún no te conocía bien —aunque creía conocerte— recé por ti. Mientras tanto, tú me insultabas y me hacías buscarte solo para saciar tu sed de sadismo, rechazándome con mensajes ambiguos una y otra vez. Yo estaba ciego, dominado por la ignorancia y por la creencia popular en dogmas absurdos que me pedían orar por ti, pese a tus insultos y a tu conducta incoherente y agresiva conmigo. Pensaba que tú no eras realmente así, que quizá algún demonio se había apoderado de ti. Ese era el engaño en el que vivía. Durante meses, con tus constantes llamadas, no me dejaste dormir ni pensar con claridad. Y al final de todo, me calumniaste. Con la complicidad de delincuentes, incluso mandaste a golpearme. Han pasado décadas desde la emboscada que armaste en 1998. Hoy cuento esta experiencia para advertir a otros hombres justos sobre mujeres injustas como tú. Algún día estas palabras llegarán a tus oídos. No menciono tu nombre completo, pero tú y tus cómplices sabrán que hablo de ti. Y sabrás que soy José Galindo, un hombre justo cuya reputación embarraste con falso testimonio, pero que limpió su nombre y buscó justicia hasta encontrarla. //5