El Negocio del Bautismo No Necesita Inocentes que No pequen. Justos, seamos libres: no carguemos con culpas ajenas… Sí pequé, pero no fue por mi culpa. Nunca fue mi gran culpa.

El negocio del bautismo necesita culpables desde la cuna. Te dijeron que naciste en pecado para poder venderte la limpieza. Negaron la inocencia, llamaron lobo al inocente y lo hicieron depender de rituales. Te enseñaron a inclinarte ante imágenes y a pagar por ello. No es fe: es un sistema que fabrica culpa para sostenerse. Romper con eso es dejar de financiar el engaño.

Un mensaje directo contra el adoctrinamiento que culpa al inocente.
Desde niños nos enseñaron a repetir culpas que no entendíamos.
Nos hicieron llamar verdad a la mentira y santo a lo corrupto.
Este video expone el origen de esas enseñanzas y su intención.
Es conciencia frente al engaño.
Es dejar de cargar culpas ajenas.

EL NEGOCIO DEL BAUTISMO NO NECESITA INOCENTES QUE NO PEQUEN.


El falso profeta: ‘Nadie es una oveja, así que no hay ovejas perdidas; todos somos lobos. Tu lobezno necesita ser bautizado en mi iglesia para ser limpiado de sus pecados. Al igual que tú y yo, nació con el pecado original. Inclinarse ante nuestras imágenes con nosotros no es un pecado; por el contrario, es un pecado no hacerlo con nosotros todos los domingos. Este es solo un primer ritual; haz que siga este conjunto de rituales y que continúe inclinándose toda su vida ante nuestras imágenes, para liberar su alma de la condenación (nuestra). Por último, pero no menos importante: danos tus donaciones y paga por cada uno de estos sacramentos’.

Nos acusaron de ser culpables desde que nacimos.
Necesitaban excusas para cobrar por lo que llaman “sacramentos”.

Adoctrinados, nos hicieron repetir:
“confieso que he pecado por mi gran culpa”…

Sí, pequé cuando me postré ante sus imágenes.

Pero ese pecado no fue por mi gran culpa.

Fue por la gran culpa del imperio…
que mintió contra el que crucificó,

porque se negó a doblar rodillas
ante las imágenes del sol.

Ese hombre asesinado nunca resucitó.
Nunca mostró heridas en manos y pies.
Nunca volverá desde el cielo.

El imperio nos engañó.

Ese hombre jamás perdonó a sus asesinos.
Jamás dijo muchas cosas que Roma le atribuyó,

con textos adulterados en concilios,

donde el mismo imperio que lo hizo matar
decidió el contenido de la Biblia.

Los que sabían que me hacían pecar,
me enseñaron a pecar…
y luego a culparme por eso.

Pero no soy culpable.

Pequé sin saber que pecaba.

Por culpa de otros…

Llamé “santa”
a una organización corrupta.

Llamé “verdad”
a la mentira.

Y llamé “diablo”
a todo el que se atrevía a cuestionarla.

Una organización fraudulenta…
que enseña a muchos a pecar
y luego a culparse por ello.

No sirve a Dios.
Sirve al Diablo.

“Pequé, pero jamás fue por mi gran culpa.”

“Pequé por tu gran culpa, estafador del Imperio romano.”

“Al diablo tú, y al diablo todos tus dioses…”

Lucas 17:28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

Mateo 25:41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.