La bandera no te hace libre si ondea sobre tu tumba por órdenes ajenas. Quien nunca irá al frente, no debería tener derecho a enviar a otros. El político adulador y el falso profeta se apoyan en mentiras disfrazadas de tradición; el justo las combate, porque su misión no es complacer a todos, sino proteger a los justos. Hay más de lo que parece.

En Aquel tiempo se levantará Miguel para resistir al mal: mejilla por mejilla. //7

Los Diez mandamientos de Zeus y la Pena de Muerte. //38

El nacimiento virginal de Jesús, dogma común del Islam y el Cristianismo queda totalmente desmentido al analizar las profecías de Isaías. //20

‘Si no terminan la semana, no les pagaremos este día’, nos dijeron. Habla testigo de la explotación laboral. //17

¿Dónde hay amor universal de Dios en el juicio final? Roma al poner sus mentiras para vender salvación ha dejado contradicciones en el mensaje que canonizo, porque mezclo sus mensajes falsos con los verdaderos, resultado: Un mar de contradicciones, mira este GIF //26

Las calumnias de Sandra contra José y su emboscada con delincuentes. Sandra: Cuando aún no te conocía bien —aunque creía conocerte— recé por ti. Mientras tanto, tú me insultabas y me hacías buscarte solo para saciar tu sed de sadismo, rechazándome con mensajes ambiguos una y otra vez. Yo estaba ciego, dominado por la ignorancia y por la creencia popular en dogmas absurdos que me pedían orar por ti, pese a tus insultos y a tu conducta incoherente y agresiva conmigo. Pensaba que tú no eras realmente así, que quizá algún demonio se había apoderado de ti. Ese era el engaño en el que vivía. Durante meses, con tus constantes llamadas, no me dejaste dormir ni pensar con claridad. Y al final de todo, me calumniaste. Con la complicidad de delincuentes, incluso mandaste a golpearme. Han pasado décadas desde la emboscada que armaste en 1998. Hoy cuento esta experiencia para advertir a otros hombres justos sobre mujeres injustas como tú. Algún día estas palabras llegarán a tus oídos. No menciono tu nombre completo, pero tú y tus cómplices sabrán que hablo de ti. Y sabrás que soy José Galindo, un hombre justo cuya reputación embarraste con falso testimonio, pero que limpió su nombre y buscó justicia hasta encontrarla. //5