No es tan simple como parece. La serpiente ama la adoración postrada, porque así los justos se doblan como ella. No quiere tu obediencia, quiere tu humillación: la serpiente se alegra cuando te arrodillas ante sus mentiras. Palabra de Satanás: ‘Si el rey es injusto, no lo critiques… ora por él mientras él se burla de tu fe.’

Bautismo: ¿necesidad real o NEGOCIO que vive de hacerte creer que lo necesitas? //48

El hombre dejará a su padre y a su madre. //10

José a ChatGPT: Tu lo dices desde tu ‘experiencia’, mi experiencia es real. //23

Asesinan a pasajera de bus: ¡Salgamos de la corte interamericana de los derechos humanos ya! ¡Necesitamos la pena de muerte contra extorsionadores, asesinos y sicarios! //31

Mientras Pedro rechazaba estas actitudes hacia él, porque cuando Cornelio se postró a sus pies, Pedro lo levantó diciendo: ‘Levántate, pues yo mismo también soy hombre’. (Hechos 10:25–26), hoy los llamados sucesores suyos lo permiten. ¿Cómo confiar en que la Biblia contiene la verdad y no lo que Roma quiso contar, si sus líderes actúan contrario a Pedro, quien además tenía esposa? ‘Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de este postrada en cama, con fiebre’. (Mateo 8:14). Si Pedro tenía esposa, ¿por qué sus supuestos sucesores no se permiten una, si ‘el que halla esposa halla el bien’? (Proverbios 18:22). //38

Las calumnias de Sandra contra José y su emboscada con delincuentes. Sandra: Cuando aún no te conocía bien —aunque creía conocerte— recé por ti. Mientras tanto, tú me insultabas y me hacías buscarte solo para saciar tu sed de sadismo, rechazándome con mensajes ambiguos una y otra vez. Yo estaba ciego, dominado por la ignorancia y por la creencia popular en dogmas absurdos que me pedían orar por ti, pese a tus insultos y a tu conducta incoherente y agresiva conmigo. Pensaba que tú no eras realmente así, que quizá algún demonio se había apoderado de ti. Ese era el engaño en el que vivía. Durante meses, con tus constantes llamadas, no me dejaste dormir ni pensar con claridad. Y al final de todo, me calumniaste. Con la complicidad de delincuentes, incluso mandaste a golpearme. Han pasado décadas desde la emboscada que armaste en 1998. Hoy cuento esta experiencia para advertir a otros hombres justos sobre mujeres injustas como tú. Algún día estas palabras llegarán a tus oídos. No menciono tu nombre completo, pero tú y tus cómplices sabrán que hablo de ti. Y sabrás que soy José Galindo, un hombre justo cuya reputación embarraste con falso testimonio, pero que limpió su nombre y buscó justicia hasta encontrarla. //5