No hay argumento válido que lo respalde. El impostor, vestido de cordero, no resiste la carne; el verdadero cordero ni se acerca. El cordero huye del banquete de sangre; el impostor lo celebra con hambre. No todo el que bala es cordero: ofrécele carne y sabrás si es un lobo escondido.

El DIABLO: Abogado de los Extorsionadores. //35

El cántico de Moisés: La pista en Apocalipsis: El verdadero evangelio nunca negó el ojo por ojo //22

El enemigo de cada cual está en casa: en su propio país. //13

La cruz, el pacto santo y el culto al sol desenmascarado. //70

La cruz y el pacto santo. Números 15:24 establece que, si el pecado fue cometido por ignorancia de la congregación, se ofrece sacrificio. Sin embargo, la justicia no depende del antiguo pacto, sino que es constante: Números 35:33 sigue siendo justicia ayer, hoy y siempre. El pacto antiguo consistía en sacrificios de animales, pero el nuevo se centra en la fe; no para declarar justos a los injustos, sino para el perdón de los pecados de los justos (Habacuc 2:4; Salmos 40:6; Isaías 53:9-10; Salmos 22:15; Salmos 118:17-20). La profecía del nuevo pacto en Salmos 40:6-7 muestra que Dios no desea sacrificios, sino obediencia. Daniel 7:25 advierte de una fuerza que cambiaría los tiempos y la ley, persiguiendo a los santos. Los que mataron al justo no amaban la justicia ni el pacto santo: Lucas 20:14 revela la intención de matar al heredero para quedarse con la heredad. Salmos 22:5 describe su sufrimiento: manos y pies heridos, huesos visibles y ropa repartida (relacionado con Génesis 3:13-15; Proverbios 29:27). Isaías 53:12 indica que llevó el pecado de muchos e intercedió, en contexto de los justos engañados, no de los injustos; Daniel 12:10 afirma que solo los justos serán limpiados. Se señalan contradicciones como evidencia de alteración: Génesis 4:8-15 frente a Números 35:33 y Éxodo 21:12-14; Génesis 17:14 frente a Levítico 19:28; Mateo 15:11 frente a Isaías 66:17; 1 Timoteo 4:1-6 frente a Deuteronomio 14:8 y 2 Macabeos 7:7-11. Mateo 25:33, Juan 14:3 y Salmos 110:1 muestran la separación entre justos y enemigos. Malaquías 4:3 declara que los justos pisarán a los malos. Mateo 25:41 e Isaías 66:24 describen el destino de los injustos. Lucas 20:15-17 presenta la muerte del heredero y el juicio contra los labradores, junto con la profecía de la piedra rechazada. Isaías 53:12 anuncia su exaltación futura. Oseas 6:2 se relaciona con el tiempo de restauración. Isaías 42 también se vincula con su manifestación. Salmos 118:7, 10, 20-23 describe la victoria del justo, la destrucción de los injustos y la entrada de los justos por la puerta de Jehová. Salmos 110:1-2 reafirma el dominio sobre los enemigos. Salmos 58:10 declara que el justo se alegrará al ver la justicia ejecutada. //49

Si Proverbios 29:27 y Proverbios 17:15 dicen que los justos odian a los malos y que Dios detesta a quien condena al justo o justifica al malvado, entonces resulta absurdo sostener que el autor de 1 Pedro 3:18 —que afirma que el justo dio su vida por los malos— haya sido realmente Pedro, y no Roma, que lo mató.Esto no se trata de cuándo Roma se convirtió al cristianismo, sino de cómo convirtió en cristianismo la religión que le incomodaba, para que así dejara de incomodarle y pudiera empezar a imponerla a sus vecinos y a sus colonias, en las cuales colonias de pulgas emergen de gobiernos títeres que son como los perros pulgosos del sucio dios usurpador romano. Cuando chóferes y otros trabajadores son asesinados por extorsionadores, las pulgas le chupan la sangre al tejido productivo de la sociedad. A muchos trabajadores se les quitó la vida. Sin embargo, el sistema judicial no les quita la vida a los parásitos; al contrario, los alberga para que succionen los impuestos de los que sí trabajan y no parasitan como estas pulgas. Aquí las huellas del engaño: 1 Pedro 3:18 dice que un justo dio la vida por los injustos; Mateo 5:44 dice que el justo Jesús mandó amar a los enemigos; pero Proverbios 29:27 y Proverbios 17:15 dicen que los justos odian a los injustos y que Dios abomina a los que justifican a los injustos. Por eso es imposible que Jesús haya dado su vida por los injustos para justificarlos. Además, Apocalipsis 6:9-10 muestra a los santos clamando venganza por sus muertes; por ello, el ojo por ojo era su mensaje. //18