Gabriele contro Zeus e la forza della sua moltitudine.

Gabriele contro Zeus e la forza della sua moltitudine. █

Zeus e Gabriele misuravano la loro forza a un tavolo di braccio di ferro.

I muscoli di Zeus si tendevano come colonne di ferro mentre sorrideva con arroganza.

—Mostra il tuo vero potere… —disse Zeus, sfidandolo con lo sguardo.

Gabriele strinse il braccio con tutta la sua forza, ma la mano di Zeus finì per schiacciare la sua contro il tavolo.

Zeus lasciò andare una risata di superiorità.

—Il tuo tempo è già finito…

Gabriele sollevò lentamente lo sguardo, senza rispondere con ira, ma con serenità.

—Il mio tempo di cercare di sconfiggerti con la forza bruta è ormai terminato.
Ora comincia il tempo di sconfiggerti con l’intelligenza, la stessa intelligenza con cui l’uomo riesce a rinchiudere creature più forti di lui.

Zeus, finalmente comprenderai che sei soltanto una creatura e che non puoi contenere il potere infinito del Dio degli dèi.
Ma io, riconoscendo sinceramente la Sua superiorità sopra tutta la creazione, imploro la forza del Suo potere; e così, con una forza che non nasce da me, ti sconfiggerò.

Questa è intelligenza.

Tu invece non ti sei mai umiliato davanti al Dio degli dèi.
Hai chiesto ai tuoi sacerdoti di convincere la moltitudine a prostrarsi davanti alla tua immagine, e hai trasformato quella moltitudine nella tua stessa forza.
Sì, sono più numerosi di me.

Ma io mi rivolgo a Colui che è più forte di tutti.
E quello non sei tu, ma il Dio creatore degli dèi, contro il quale ti sei ribellato con le tue pretese e la tua superbia.

Alla fine rimarrai intrappolato come una bestia in gabbia, e io ti osserverò come l’uomo che osserva una bestia in uno zoo.
I tuoi muscoli non potranno tirarti fuori da lì.

«Palabra de Satanás: ‘Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo… porque mi reino se edifica sobre sacerdotes célibes, y niños sin familia que los proteja de ellos’. Pocos hablan de esto. El falso profeta abraza al injusto y al justo por igual; el verdadero profeta separa la luz de las tinieblas.

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Duras palabras contra la conscripción forzosa. //85

Dicen: ‘Ay de ustedes los ricos’, pero viven como ricos. Predican a viva voz: ‘Felices los pobres’, sin querer ser ellos los ‘felices’. //58

Las representaciones imperiales de Miguel adoptan símbolos militares romanos y funcionan como imágenes alineadas al poder romano. En esa función simbólica, se asemejan más al ‘ángel de Roma’ descrito en las tradiciones judías posteriores que a una figura de resistencia al mal. Samael (hebreo: Sammá’el, ‘Veneno de Dios’), entendido como ‘Veneno de Dios’ o ‘Ceguera de Dios’, raro ‘Smil’, ‘Samil’ o ‘Samiel’) es un arcángel en la tradición talmúdica y pos-talmúdica, descrito como acusador (Ha-Satán), seductor y destructor (Mashhit). Como ángel guardián y príncipe de Roma, es el archienemigo de Israel (y por tanto, de Miguel). Al inicio de la cultura judía en Europa, Samael se estableció como representante del cristianismo —la religión creada por el Imperio romano para imponer su doctrina maligna: ‘No resistáis el mal; ofreced (me) la otra mejilla’— debido a su identificación con Roma (justamente por eso). //53

Isaías 42:17 Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses. Si alguna de esas imágenes, a las que la gente les reza, pudiera ser de carne y hueso y caminar por nuestras calles, y se hiciera pasar por santo, como un ángel que lleva el supuesto mensaje ‘ama a tu enemigo, no me excluyas’, seguro que un hombre coherente e informado podría desenmascararlo así: ‘Juan 3:16 afirma que Dios amó al mundo. Juan 17:9 dice que Jesús no oró por el mundo. Dos textos, una sola pregunta: ¿cómo encajan? Y, hablando de cosas que no encajan, a mí no me engañas. Si Daniel 9:21 dice que Gabriel es varón, y si Deuteronomio 22:5 señala que Dios abomina al varón que se viste como mujer, pero Gabriel es amado por Dios, tú no puedes ser Gabriel.’ //21

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