Satanás lo sabe… La Serpiente no está en la cima de la cadena alimenticia.

Satanás lo sabe… La Serpiente no está en la cima de la cadena alimenticia. █

Apocalipsis 12:9: «Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él».

10: «Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: «Ahora ha venido la salvación, el poder, el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche…»».

¿Cómo acusaba? Con falsos testimonios contra los santos. Por ejemplo: «Esto dijo Moisés, esto dijo Ezequiel, esto dijo Pedro, esto dijo Pablo, esto dijo Jesús», resultando que esos mensajes no sirven a la justicia en lo absoluto, aunque estén en libros que el mundo considera sagrados porque son oficiales.

¿Cómo engañaba al mundo? Con esos falsos testimonios: falsos libros sagrados, evangelios adulterados, leyes adulteradas, profecías adulteradas y religiones dominantes, pero falsas, basadas en esos textos adulterados.

¡Qué bueno es ver desde otro ángulo esas mentiras para así notar que son mentiras y no la verdad! ¡Qué bueno es tener «vista de águila» para notarlas!

Daniel 12:1 «En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe… Habrá un tiempo de angustia, cual nunca fue… pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.»
Juan 8:32 «Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.»
Proverbios 11:8 «El justo es librado de la tribulación, y el impío la recibe en su lugar.»
Salmos 118:20 «Esta es la puerta de Jehová; por ella entrarán los justos.»

Estos cuatro textos forman un mensaje selectivo dirigido solo a los justos, pero el marco romano lo contradice al enseñar que “Cristo murió por pecadores” (Romanos 5:8), que “todos pecaron y todos son justificados” (Romanos 3:23–24), que “Dios quiere que todos sean salvos” (1 Timoteo 2:4), que los injustos deben ser perdonados (Lucas 23:34) y que incluso los enemigos de los justos deben ser amados (Mateo 5:44, Proverbios 29:27, Génesis 3:15); así el universalismo y helenismo infiltrado por Roma borra la diferencia entre el justo que puede pecar por engaño y el injusto que peca por naturaleza, destruyendo el mensaje justo donde solo los justos son liberados, purificados, protegidos y admitidos por la puerta.

Sería insensato suponer que esta infiltración afecta únicamente a los libros atribuidos a Jesús o a los santos perseguidos por el Imperio Romano, y no a los escritos más antiguos.