La carne es la prueba que separa al justo del impostor, a la oveja del lobo en piel de oveja que busca devorar carne. El cordero prefiere la hierba, el lobo busca el sacrificio. Del templo al cuartel, del estadio al cementerio: todo está bajo la bendición del falso profeta que prepara cuerpos para el sacrificio. Importante reflexión.

La estupidez del diablo queda expuesta: Programador amateur ridiculiza a Satanás //36

Zeus… ¿Buen pastor o cómplice de lobos? //251

¿Para qué sirven los ídolos sino para llenar los bolsillos de quienes engañan con ellos? //5

Palabra de Satanás: ‘Felices los que creen cualquier cosa, porque son fáciles de guiar… al matadero.’ Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos… //106

¿Dónde está aquí el amor por la cizaña? La cosecha no une el trigo y la cizaña; los separa. La cizaña es recogida para ser retirada, a fin de que el trigo brille. Por esta razón, la doctrina del ‘amor al enemigo’ funciona como una cizaña sembrada entre el trigo, una enseñanza introducida por el mismo enemigo al que protege, diseñada para debilitar a los justos y engañar al trigo haciéndole creer que la cizaña alguna vez puede convertirse en trigo. MATEO 13 La Parábola de la Cizaña Explicada. 36 Entonces dejó a la multitud y entró en la casa. Sus discípulos se acercaron a él y le dijeron: ‘Explícanos la parábola de la cizaña en el campo’. 37 Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38 El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La cizaña son los hijos del maligno, 39 y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del siglo, y los segadores son los ángeles. 40 Así como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será al fin del siglo. 41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y ellos quitarán de su reino todo lo que causa pecado y a todos los que hacen maldad. 42 Y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.’ //143

La diosa Atenea, el dios Marte y el dios Júpiter: son dioses de pueblos ajenos al pueblo de Jehová, el Dios de los justos. Donde Dios dijo a los justos, su pueblo: ‘He puesto enemistad entre los justos y los injustos (Génesis 3:15; Proverbios 29:27): ojo por ojo contra el enemigo (Deuteronomio 19:16-21); nunca te vengues del justo, el justo es tu amigo; si él te hizo falta, fue por ignorancia o sin intención’, Roma dijo a todos: ‘Ofrece el otro ojo a tu injusto enemigo, ofrece la otra mejilla a los que te odian sin motivo y nunca te vengues de ellos (Mateo 5:38-39)’. Donde Dios dijo a los justos, su pueblo: ‘No tengas otros dioses delante de mí; no reces a seres creados; no des honor a escultura alguna, no son necesarias en absoluto. ¿Acaso yo, el que hizo el ojo, no puedo ver sin esas estatuas? ¿Acaso yo, el que hizo el oído, no puedo oír sin esas esculturas? Esas imágenes de fundición no son mis ojos ni mis oídos (Salmos 94:9; Habacuc 2:18; Jeremías 10:1-16)’, Roma, cambiando el nombre en la placa de las estatuas de sus antiguos dioses, dijo: ‘Ten a estos dioses, rézales a sus imágenes; dirige tu plegaria a estos intercesores porque Dios no puede oír sin ellos; arrodíllate delante de ellas. Además, no son dioses ajenos a Dios: mira los nombres que les pusimos, son servidores de Dios. Ellos harán llegar a Dios tu oración para que Dios pueda atenderla. No olvides dejar el dinero del sacramento; mantener estas estatuas limpias tiene un costo. Si quieres que nuestros dioses limpien tus recurrentes pecados con nosotros, danos el dinero para limpiar sus templos y estatuas…’. Al rezar a las estatuas, la gente hace lo mismo que los antiguos pueblos hacían con sus dioses: rogar ante sus imágenes. Por eso, aunque afirmen que solo adoran a Dios y que a las imágenes solo las veneran, en los hechos están adorando esas imágenes de fundición como sus dioses; implícitamente, de ese modo les dicen: ‘Ustedes son nuestros dioses’, tal como fue profetizado en Isaías 42:17. //20

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