Religión y lógica: ¿Te suena lógico que el mensajero de la justicia haya dicho: ‘ama a los extorsionadores’?

¿Prefieres la tradición o prefieres la verdad?

¿Alguna vez en tu vida has leído esto?

Habacuc 2:18: ¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿La estatua de fundición que enseña mentira, para que, haciendo imágenes mudas, confíe el hacedor en su obra?

La mentira no la enseña la imagen, sino quien la usa para repetirte las mentiras del imperio que hizo de las imágenes religiosas un negocio.

Sus mentiras son: “Ama a tus enemigos”. ¿Son los extorsionadores tus amigos?

¿Te suena lógico que el mensajero de la justicia haya dicho: “ama a los extorsionadores”?

Todos los días vemos cómo matan con injusticia. ¿No es el Diablo el que pide que los toleremos?

¿No es el Diablo el que los defiende del “ojo por ojo” con mentiras?

Exacto: no fue Jesús quien dijo no al “ojo por ojo”; fue el Imperio romano el que lo hizo, pero nos dijo que él lo hizo.

El imperio lo mató, pero mintió diciendo que quedaron por él perdonados.

El mismo imperio que rebautizó las imágenes de sus dioses: Minerva por María, Zeus por Jesús, Marte por Miguel.

La pregunta es simple:
¿Vas a seguir repitiendo… o vas a empezar a cuestionar?

Engañó a un ciego… ¿Dios lo amó? ¿Mensaje alterado? Jacob engañó a un ciego… ¿Y Dios lo amó? ¿Sabías que la Biblia dice: ‘Amé a Jacob, y aborrecí a Esaú’? (Romanos 9:13). Pero… veamos los hechos. Jacob se aprovechó de la debilidad de su hermano para obtener la primogenitura (Génesis 25:29–34). Y luego engañó a su propio padre, que era ciego, para robar la bendición (Génesis 27). ¿Eso es justicia? La misma Escritura condena ese tipo de actos: ‘Maldito el que haga errar al ciego en el camino’ (Deuteronomio 27:18). Y también dice: ‘Tú aborreces a todos los que hacen iniquidad’ (Salmos 5:5). Entonces surge la pregunta: ¿Cómo puede Dios amar a un usurpador que engaña a un ciego? ¿Puede la verdad contradecirse a sí misma? O… ¿Será que el Imperio romano presentó un mensaje alterado? ¿Un mensaje usurpador… como el mismo Jacob?

Jesús no era como Zeus, ni el amor al enemigo fue su doctrina. Imagen a la izquierda: La estatua de Zeus en el Vaticano: ¿Aún crees todavía que la imagen a la derecha es del rostro de Jesús en el manto Turín? 2 Corintios 11:4 Porque si alguien viene y predica a otro Jesús, a quien no hemos predicado… ‘El verdadero Jesús tenía el cabello corto’!! 1 Corintios 11:14 ¿Acaso no les enseña la naturaleza misma que le es deshonroso al hombre dejarse crecer el cabello? Gálatas 1:9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica ‘diferente evangelio’ del que habéis recibido, ‘sea anatema’ (Fiel al verdadero evangelio, Pablo ha maldecido a sus enemigos!) ‘Los romanos son esos anatemas!’ Zeus dice: ‘Ya no adoran mi imagen, sino la de él. Déjenme en paz; su imagen se parece a la mía por alguna extraña razón. Mis seguidores pueden comer cerdo, en cambio los de él… también… pero aún así es obvio que esa no es mi imagen’. Enseñanza de Cleóbulo de Lindos: ‘Haced el bien a vuestros amigos y enemigos…’ ¿Enseñanza de Jesús? Mateo 5:44 … haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen…

Palabra de Satanás: ‘Dios se equivocó cuando dijo ‘vida por vida contra el asesino’. Me mandó a decir:
‘No los condenes a muerte, eso ahora es pecado’. Palabra de Satanás: ‘Si no bendicen a quienes los maldicen, maldicen mis enseñanzas y me maldicen a mí; entonces yo también los maldeciré en el día del juicio, diciendo: ”Apartaos de mí, malditos; vayan al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles…”’. (Cuando Satanás mezcla lo que enseña con lo que atacó con ira, su sermón se vuelve incoherente y queda en ridículo.)

“Esto estaba oculto a plena vista. El culto a estatuas es la antesala de la obediencia ciega que lleva al frente de batalla. El lobo se viste de inocencia, pero su instinto lo delata. La carne es la prueba que separa al justo del impostor, a la oveja del lobo en piel de oveja que busca devorar carne.

PARTE 1 – No era amor: Sandra me tendió una emboscada misteriosa fuera del IDAT (Lima, 1998) //19

Inmortalidad y rejuvenecimiento: Lee aquí las profecías que pocos conocen y casi nadie puede creer. //36

Jesús no murió por los malos: El justo nunca daría su vida por los injustos. //21

No era un reto personal para probar vanidades. Era una huida obligada //9

Apocalipsis 13:18 dice: ‘Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.’ Nadie llama a entender a quienes no pueden entender. Por lo tanto, el mensaje nunca fue para toda la humanidad, sino para los entendidos. Roma — la promotora de la imagen de la bestia — mintió, porque nunca se apartó de los ídolos ni se convirtió a la justicia. Esto coincide con Daniel 12:10: ‘Los entendidos comprenderán… pero ninguno de los impíos entenderá.’ Y también con Daniel 12:3: ‘Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que guiaron a muchos por el camino de la justicia, como las estrellas a perpetua eternidad.’ La Escritura es clara: el 666 no se entiende sin entendimiento, y los impíos no lo tienen: 2 Pedro 2:12: ‘Esos falsos maestros son como animales irracionales…’ 1 Corintios 2:14: ‘El hombre natural no puede entender…’ Proverbios 28:5: ‘Los hombres malos no entienden el juicio; mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.’ El Imperio Romano siguió siendo impío porque le era imposible convertirse a la justicia. Por eso no predicó lo que persiguió. En su lugar, creó el cristianismo romano y su doctrina del amor inmerecido: una injusticia presentada como virtud y defendida con odio inmerecido contra quienes la cuestionan. Si su ídolo no es adorado se irrita contra quienes no lo hacen, la bestia los calumnia. La marca en la frente: El amor por la injusticia, incluyendo la calumnia y la contradicción que implica. La marca en la mano: La bestia hace obras injustas debido a su amor por la injusticia. //29

Las calumnias de Sandra contra José y su emboscada con delincuentes. Sandra: Cuando aún no te conocía bien —aunque creía conocerte— recé por ti. Mientras tanto, tú me insultabas y me hacías buscarte solo para saciar tu sed de sadismo, rechazándome con mensajes ambiguos una y otra vez. Yo estaba ciego, dominado por la ignorancia y por la creencia popular en dogmas absurdos que me pedían orar por ti, pese a tus insultos y a tu conducta incoherente y agresiva conmigo. Pensaba que tú no eras realmente así, que quizá algún demonio se había apoderado de ti. Ese era el engaño en el que vivía. Durante meses, con tus constantes llamadas, no me dejaste dormir ni pensar con claridad. Y al final de todo, me calumniaste. Con la complicidad de delincuentes, incluso mandaste a golpearme. Han pasado décadas desde la emboscada que armaste en 1998. Hoy cuento esta experiencia para advertir a otros hombres justos sobre mujeres injustas como tú. Algún día estas palabras llegarán a tus oídos. No menciono tu nombre completo, pero tú y tus cómplices sabrán que hablo de ti. Y sabrás que soy José Galindo, un hombre justo cuya reputación embarraste con falso testimonio, pero que limpió su nombre y buscó justicia hasta encontrarla. //5

La estupidez del diablo queda expuesta: Programador amateur ridiculiza a Satanás