Depende de cómo lo mires. Excusas de lobos, desmontadas por la razón: “No critiques al ministro de Dios”, pero si ese ministro viola, roba o miente, no es ministro de Dios, sino ministro del engaño. El político adulador y el falso profeta se aferran a tradiciones arraigadas pero engañosas para ganar popularidad; el justo las refuta, no para agradar a las masas, sino para que otros justos no sean engañados.

La Maldición que Arruinó mi Carrera: La lesión en mi codo cuando jugaba fútbol – 2/3 //31

PARTE 3 – No era amor: Sandra me tendió una emboscada misteriosa fuera del IDAT (Lima, 1998) //21

¿Quién es Miguel y cual es su relación con Israel? //25

No era un reto personal para probar vanidades. Era una huida obligada //9

Miguel enfrenta al dios Marte, un usurpador. //4

EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO. La reverencia a estatuas desde niño allana el camino al servicio militar obligatorio y a la muerte sin sentido por símbolos sin vida. Cada estatua venerada es una mentira por la que alguien cobra. El verdadero cobarde es el que se deja matar sin cuestionar. Reclutamiento forzoso: ¿Deberían realmente matarse esos dos jóvenes? ¿O deberían darse la mano y preguntarse quién los obligó a estar allí? El que doblega su mente ante una imagen es el soldado perfecto para morir sin que nadie le dé razones. De la religión a la guerra, del estadio al cuartel: todo bendecido por el falso profeta, para adiestrar obedientes que morirán por otros. Todo lo que esclaviza la mente —religión torcida, armas, fútbol rentado o bandera— es bendecido por el falso profeta para allanar la obediencia mortal. Un gobierno que obliga a morir no tiene argumentos convincentes para atraer voluntades y no merece ser obedecido. ¿QUIÉNES SON LOS ENEMIGOS DE LOS CIVILES? Dos ejércitos opuestos a cada lado de la imagen, cada uno apuntando agresivamente con armas o gritando a grupos de civiles asustados atrapados en el medio. Ambos ejércitos están intentando reclutar por la fuerza a civiles para luchar contra el otro bando. Aunque los ejércitos tienen diferentes uniformes y banderas, ambos son hostiles con los civiles a los que quieren reclutar a la fuerza para ser otro ‘zombie’ al servicio del negocio de la guerra, en la cual ellos son solo peones sacrificables a los ojos de ‘los reyes’ que juegan ajedrez con ellos. //36