Caminando al borde de la muerte por el sendero oscuro, pero buscando la luz, interpretando las luces proyectadas en las montañas para no dar un paso en falso, para evitar la muerte. █
La noche caía sobre la carretera central, un manto de oscuridad cubriendo el camino serpenteante que se abría paso entre las montañas. Él no caminaba sin un rumbo fijo, su rumbo era la libertad, pero el trayecto apenas empezaba. Con el cuerpo entumecido por el frío y el estómago vacío desde hacía días, no tenía más compañía que la sombra alargada que proyectaban los faros de los tráileres que rugían a su lado, avanzando sin detenerse, indiferentes a su presencia. Cada paso que daba era un desafío, cada curva una nueva trampa de la que debía salir ileso.
Durante siete noches y madrugadas, se vio obligado a avanzar por la delgada línea amarilla de una estrecha carretera de apenas dos carriles, mientras camiones, buses y tráileres pasaban a escasos centímetros de su cuerpo. En medio de la oscuridad, el estruendo ensordecedor de los motores lo envolvía, y las luces de los camiones que venían por detrás proyectaban su resplandor contra la montaña que tenía frente a su vista. Al mismo tiempo, veía otros camiones acercarse de frente, obligándolo a decidir en fracciones de segundo si acelerar el paso o mantenerse firme en su precaria travesía, donde cada movimiento significaba la diferencia entre la vida y la muerte.
El hambre era una bestia que lo devoraba desde dentro, pero el frío no era menos despiadado. En la sierra, las madrugadas eran garras invisibles que calaban hasta los huesos, y el viento lo envolvía con su aliento helado, como si intentara apagar la última chispa de vida que le quedaba. Se refugiaba donde podía, a veces bajo un puente, otras en un rincón donde el concreto le ofreciera algo de resguardo, pero la lluvia no perdonaba. El agua se filtraba por su ropa hecha jirones, pegándose a su piel y robándole el poco calor que aún conservaba.
Los camiones seguían su marcha, y él, con la esperanza terca de que alguien se apiadara, alzaba la mano, esperando un gesto de humanidad. Pero los conductores pasaban de largo, algunos con miradas de desprecio, otros simplemente ignorándolo como si fuera un fantasma. De vez en cuando, alguna alma compasiva se detenía y le ofrecía un corto viaje, pero eran pocos. La mayoría lo veía como una molestia, una sombra más en el camino, alguien a quien no valía la pena ayudar.
En una de esas noches interminables, la desesperación lo llevó a rebuscar entre los restos de comida abandonados por los viajeros. No le avergonzaba admitirlo: compitió por alimento con las palomas, arrancando pedazos de galletas endurecidas antes de que ellas las hicieran desaparecer. Era una lucha desigual, pero él era singular, pues no pensaba arrodillarse para rezarle a imagen alguna ni aceptar a hombre alguno como ‘único señor y salvador’. No estaba dispuesto a complacer a siniestros personajes que ya lo habían secuestrado tres veces por diferencias religiosas, aquellos que con sus calumnias lo habían llevado a estar en la línea amarilla. En otro momento, un buen hombre le ofreció un pan y un refresco, un gesto que, aunque pequeño, significó un bálsamo en su sufrimiento.
Pero la indiferencia era la norma. Cuando pedía ayuda, muchos se alejaban, como si temieran que su miseria fuera contagiosa. A veces, un simple ‘no’ bastaba para cortar cualquier esperanza, pero en otras ocasiones, el desprecio se reflejaba en palabras frías o miradas vacías. No entendía cómo podían ignorar a alguien que apenas se sostenía en pie, cómo podían ver a un hombre desfallecer sin inmutarse.
Sin embargo, siguió adelante. No porque tuviera fuerzas, sino porque no tenía otra opción. Avanzó por la carretera, dejando tras de sí kilómetros de asfalto, noches sin descanso y días sin comida. La adversidad lo golpeaba con todo lo que tenía, pero él resistía. Porque en el fondo, incluso en la más absoluta desesperación, aún ardía en él la chispa de la supervivencia, alimentada por el deseo de libertad y de justicia.
Salmos 118:17
‘No moriré, sino que viviré y contaré las obras de Jehová.
18 Jehová me castigó gravemente, pero no me entregó a la muerte.’
Salmos 41:4
‘Yo dije: ‘Jehová, ten misericordia de mí
y sáname, porque confieso arrepentido que contra ti he pecado.’’

Job 33:24-25
‘Que le diga que Dios tuvo de él misericordia,
que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención;
25 entonces su cuerpo recobrará el vigor juvenil; él rejuvenecerá.’
Salmos 16:8
‘A Jehová he puesto siempre delante de mí;
porque está a mi diestra, no seré conmovido.’
Salmos 16:11
‘Me mostrarás la senda de la vida;
en tu presencia hay plenitud de gozo;
delicias a tu diestra para siempre.’
Mateo 7:13-14 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Levítico 21:13 Tomará por esposa a una mujer virgen. 14 No tomará viuda, ni repudiada, ni infame, ni ramera, sino tomará de su pueblo una virgen por mujer, 15 para que no profane su descendencia en sus pueblos; porque yo Jehová soy el que los santifico.
Isaías 51:7 Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes. 8 Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos de siglos.
Salmos 119:1 Bienaventurados los que son coherentes en su camino, los que caminan conforme a la ley de Jehová.
Deuteronomio 19:18 Y los jueces inquirirán bien; y si aquel testigo resultare falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano, 19 entonces haréis a él como él pensó hacer a su hermano; y quitarás el mal de en medio de ti. 20 Y los que quedaren oirán y temerán, y no volverán a hacer más una maldad semejante en medio de ti. 21 Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

Salmos 119:34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley, Y la cumpliré de todo corazón.



Daniel 12:3 Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.
Salmos 41:11 ‘En esto conoceré que te he agradado:
en que mi enemigo no triunfe sobre mí.
Miqueas 7:10 Y mi enemiga lo verá, y la cubrirá vergüenza; la que me decía: ¿Dónde está Jehová tu Dios? Mis ojos la verán; ahora será hollada como lodo de las calles.
Salmos 41:12 En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado,
y me has hecho estar delante de ti para siempre.’
Apocalipsis 11:4
‘Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.’
Isaías 11:2
‘Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová:
espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.’

Cometí el error de defender la fe en la Biblia, pero por ignorancia. Sin embargo, ahora veo que no es el libro guía de la religión que Roma persiguió, sino de la que creó para complacerse con el celibato. Por eso predicaron un Cristo que no se casa con una mujer, sino con su iglesia, y ángeles que, a pesar de tener nombres masculinos, no parecen hombres (saca tus propias conclusiones). Estas figuras son afines a los falsos santos, besadores de estatuas de yeso, y similares a los dioses grecorromanos, porque, en realidad, son esos mismos dioses paganos con otros nombres.
Lo que predican es un mensaje incompatible con los intereses de los verdaderos santos. Por eso, esta es mi penitencia por ese pecado involuntario. Al negar una falsa religión, las niego todas. Y cuando termine de hacer mi penitencia, entonces Dios me perdonará y me bendecirá con ella, con esa mujer especial que necesito. Porque, aunque no creo en toda la Biblia, sí creo en lo que me parece correcto y coherente en ella; el resto es calumnia de los romanos.
Proverbios 28:13
‘El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.’
Proverbios 18:22
‘El que halla esposa halla un tesoro y recibe el favor de Jehová.’
Busco el favor de Jehová encarnado en esa mujer especial.
Ella debe ser como Jehová manda que ella sea.
Si esto te molesta, es porque has perdido:
Levítico 21:14
‘Viuda, o repudiada, o infame, o ramera, no tomará, sino tomará virgen de su pueblo.’
Para mí, ella es gloria:
1 Corintios 11:7
‘La mujer es la gloria del hombre.’
La gloria es victoria, y la encontraré con el poder de la luz. Por eso, aunque aún no la conozco, la he nombrado: Victoria de Luz.
Y he apodado mis páginas web ‘OVNIS’ porque viajan a la velocidad de la luz, alcanzando rincones del mundo y disparando rayos de verdad que derriban a los calumniadores. Con la ayuda de mis páginas web, la encontraré, y ella me encontrará.
Cuando ella me encuentre y yo la encuentre, le diré esto:
‘No tienes idea de cuántos algoritmos de programación tuve que idear para encontrarte. No imaginas todas las dificultades y adversarios que enfrenté para hallarte, mi Victoria de Luz.
Enfrenté a la misma muerte muchas veces:
Incluso una bruja fingió ser tú. Imagínate, me dijo que era la luz, a pesar de su comportamiento calumniador. Me calumnió como nadie más, pero me defendí como nadie más para encontrarte. Tú eres un ser de luz, por eso fuimos hechos el uno para el otro.
Ahora salgamos de este maldito lugar…
Así que esta es mi historia. Sé que ella me entenderá, y los justos también.


Isaías 51:6 Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.
Salmos 16:11
‘Me mostrarás la senda de la vida;
en tu presencia hay plenitud de gozo;
delicias a tu diestra para siempre.’
Mateo 7:13-14 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Levítico 21:13 Tomará por esposa a una mujer virgen. 14 No tomará viuda, ni repudiada, ni infame, ni ramera, sino tomará de su pueblo una virgen por mujer, 15 para que no profane su descendencia en sus pueblos; porque yo Jehová soy el que los santifico.
Salmos 118:20 Esta es puerta de Jehová; Por ella entrarán los justos.
Proverbios 19:14 La casa y las riquezas son herencia de los padres; Mas de Jehová la mujer prudente.
Daniel 12:13 Y tú Daniel, irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.
Daniel 12:9 Él respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
Apocalipsis 10:6 5 Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, 7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.
Daniel 12:7 Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas.
Y cuando yo la encuentre le diré: “Gracias por encontrarme, virgen de la puerta, ven, abrázame y déjame darte un beso en la boca…”
