Analiza bien los detalles. Te ordenan defender lo que ellos poseen, no lo que tú eres. Y si vuelves roto, te dicen gracias… y te dan una placa. La serpiente no soporta la rectitud: por eso quiere que te encorves y beses los pies de sus falsos dioses.

PARTE 3 – No era amor: Sandra me tendió una emboscada misteriosa fuera del IDAT (Lima, 1998) //19

¿Darías tu vida por tus enemigos? La verdad os hará libres… ¿también de la Biblia? //63

Se quejan por la fotos de Tokischa semidesnuda en el interior de la basílica de Santa María del Coro de San Sebastián: ‘Falta de respeto’, dicen… ¿No es falta de respeto engañar a la gente a propósito para obtener dinero e influencias? //39

Jesús no murió por los malos: El justo nunca daría su vida por los injustos. //21

Zeus pide adoración para él, y monedas para el César que lo adora. Estos no son versos de la fe que Roma persiguió; son versos de la religión que Roma creó para mantener ricos a sus emperadores, para seguir adorando a su mismo dios Júpiter (Zeus), a expensas de la justicia y la verdad. Falso Cristo del Imperio Romano (Zeus/Júpiter): Zeus dice: ‘Dale al César tus impuestos, tus monedas, tus ofrendas…’ Marcos 12:16-17 Zeus dice: ‘Y dadme todos vosotros vuestra adoración.’ Hebreos 1:6′ //10

El Imperio Romano profanó el sábado con la excusa de que Jesús resucitó el domingo, lo cual tampoco es cierto. Incluso han mentido al respecto porque Jesús nunca resucitó al tercer día, ya que en la parábola de los labradores malvados en Mateo 21:33-44, el propio Jesús hace referencia a una profecía relacionada con su regreso, dicha profecía se encuentra en el Salmo 118:5-25, y los eventos narrados allí no solo son incompatibles con el amor a los enemigos, sino también con las experiencias de un hombre que desciende del cielo entre las nubes; vive en la tierra y es reprendido por Dios en la tierra, evidentemente porque peca, evidentemente porque es ignorante al principio, evidentemente porque reencarna sin recordar su vida pasada, y reencarna en el tercer milenio después de su muerte en la cruz (Salmo 22:16-18, Oseas 6:1-3). //33