Si la ley condena al que hace errar al ciego, ¿cómo puede ser verdad que Jehová amara a Jacob?

Jacob engañó a un ciego… ¿Y Dios lo amó?

¿Sabías que la Biblia dice:

“Amé a Jacob, y aborrecí a Esaú”?
(Romanos 9:13)

Pero… veamos los hechos.

Jacob se aprovechó de la debilidad de su hermano para obtener la primogenitura:
(Génesis 25:29–34)

Y luego engañó a su propio padre, que era ciego, para robar la bendición:
(Génesis 27)

¿Eso es justicia?

La misma Escritura condena ese tipo de actos:

“Maldito el que haga errar al ciego en el camino.”
(Deuteronomio 27:18)

Y también dice:

“Tú aborreces a todos los que hacen iniquidad.”
(Salmos 5:5)

Entonces surge la pregunta:

¿Cómo puede Dios amar a un usurpador que engaña a un ciego?

¿Puede la verdad contradecirse a sí misma?

O…

¿Será que el Imperio romano presentó un mensaje alterado?

¿Un mensaje usurpador… como el mismo Jacob?

Si el sistema te enseña a honrar a un usurpador… ¿Quién escribió realmente la historia?

En Génesis 25:29–34, el texto no dice que Jacob engañó a Esaú, sino que este le vendió su primogenitura.

El engaño explícito sí aparece después, cuando Jacob engaña a su padre ciego
(Génesis 27).

Sin embargo, el propio Esaú interpreta ambos hechos como una misma suplantación en Génesis 27:36, al decir:

«Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura, y he aquí ahora ha tomado mi bendición.»
(Jacob significa: «El que agarra el talón»)

¿Es casualidad que la serpiente de Génesis 3:15 sea marcada por herir el talón, y que Jacob nazca agarrando el talón y se llame ‘Suplantador’?

Palabra de la serpiente:
“¿Con que Dios te dijo: no comas ese fruto (Génesis 3:1), ni la carne de cerdo (Deuteronomio 14:8)?… escriba romano, haz pasar como palabra de Dios:… Nada de lo que Dios hizo es malo, si lo recibes con acción de gracias (1 Timoteo 4:1–6)”.


Palabra de Satanás:
“Servidor de mi imperio, escribe también: ‘El mundo entero está bajo el maligno (1 Juan 5:19), y para que se sometan a mí, añade:

‘Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios (Romanos 13:1)… pues Dios me puso para que nunca sea derrocado (Apocalipsis 13:5)’”.


Palabra de Satanás:
“Romano, escribe ahora que Jesús resucitó y que su regreso será desde las nubes, para que la gente espere una justicia imposible mientras yo me perpetúo con tu imperio en el poder, y el amor al enemigo es predicado para que no reclamen su oro cuando se los robemos”.

EMPERADORES Y CONCILIOS
QUE DEFINIERON LA BIBLIA

CONSTANTINO I — Concilio de Nicea (325 d.C.)
TEODOSIO I — Sínodo de Roma (382 d.C.)
TEODOSIO II — Concilio de Éfeso (431 d.C.)
MARCIANO — Concilio de Calcedonia (451 d.C.)

OBJETIVO:
Eliminar cualquier texto que contradijera
los intereses del Imperio.

“Sométase todo hombre a las autoridades…”
“no reclames lo que es tuyo…”

Roma saqueaba y no quería
resistencia frente a sus abusos.