Para el falso profeta, hablar contra la injusticia es menos grave que hablar contra sus dogmas. No se sostiene por ningún lado. Te piden heroísmo, pero viven escondidos tras escritorios y escoltas.

Almacén de Esclavos y cuadernos nos daba Trigo c/ Gorgojos de Almuerzo x 16 hrs/dia Cargando cajas //23

Apocalipsis y los escogidos – Los OVNIS del rescate. Profecia de Daniel – LOS OVNIS DEL JUICIO FINAL //53

No era un reto personal para probar vanidades. Era una huida obligada //9

Se quejan por la fotos de Tokischa semidesnuda en el interior de la basílica de Santa María del Coro de San Sebastián: ‘Falta de respeto’, dicen… ¿No es falta de respeto engañar a la gente a propósito para obtener dinero e influencias? //39

Imagen de la izquierda: La estatua de Zeus en el Vaticano. ¿Aún crees que la imagen de la derecha es el rostro de Jesús en la Sábana Santa de Turín? 2 Corintios 11:4 ‘Porque si alguien viene y predica a otro Jesús, a quien no hemos predicado…’ ‘¡El verdadero Jesús tenía el cabello corto!’ 1 Corintios 11:14 ‘¿No os enseña la misma naturaleza que es deshonroso para el hombre dejarse crecer el cabello?’ Gálatas 1:9 ‘Como ya lo hemos dicho antes, también ahora lo repito: si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema.’ (¡Fiel al verdadero evangelio, Pablo ha maldecido a sus enemigos!) ‘¡Los romanos son esos malditos!’ Palabra de Zeus: ‘Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, siempre que olviden ojo por ojo y amen al enemigo… de la justicia.’ Enseñanza de Cleóbulo de Lindos: ‘Haz el bien a tus amigos y a tus enemigos…’ ¿Enseñanza de Jesús? Mateo 5:44 ‘…haced el bien a los que os odian, y orad por los que os maltratan y os persiguen…’ //112

Las calumnias de Sandra contra José y su emboscada con delincuentes. Sandra: Cuando aún no te conocía bien —aunque creía conocerte— recé por ti. Mientras tanto, tú me insultabas y me hacías buscarte solo para saciar tu sed de sadismo, rechazándome con mensajes ambiguos una y otra vez. Yo estaba ciego, dominado por la ignorancia y por la creencia popular en dogmas absurdos que me pedían orar por ti, pese a tus insultos y a tu conducta incoherente y agresiva conmigo. Pensaba que tú no eras realmente así, que quizá algún demonio se había apoderado de ti. Ese era el engaño en el que vivía. Durante meses, con tus constantes llamadas, no me dejaste dormir ni pensar con claridad. Y al final de todo, me calumniaste. Con la complicidad de delincuentes, incluso mandaste a golpearme. Han pasado décadas desde la emboscada que armaste en 1998. Hoy cuento esta experiencia para advertir a otros hombres justos sobre mujeres injustas como tú. Algún día estas palabras llegarán a tus oídos. No menciono tu nombre completo, pero tú y tus cómplices sabrán que hablo de ti. Y sabrás que soy José Galindo, un hombre justo cuya reputación embarraste con falso testimonio, pero que limpió su nombre y buscó justicia hasta encontrarla. //5