Estuve navegando por la internet, cuando vi una película que, según fuentes del mercado de distribución, involucra a miembros de mi propio entorno familiar en su producción. (https://www.imdb.com/es/title/tt1110068/fullcredits/?ref_=ttch_ov_ql_1) El mundo es pequeño… y es precisamente esa coincidencia la que me invitó a mirar con ojo crítico el trasfondo de lo que se comercializa en el mercado del entretenimiento casero. Al desarmar la estructura de este largometraje de bajo presupuesto, queda en evidencia cómo estas ficciones no son meras casualidades, sino engranajes de un sistema de manipulación mucho más antiguo.
Aquí mis comentarios:
@JoseGalindoMMXXVI
hace 7 horas Un pedazo de madera adorado y usado como escudo no aleja al demonio. Al contrario, el demonio se complace en que lo trates como ídolo (1:04:32–1:04:45), porque, cuando lo adoras, das poder al demonio, quien, cuando hace maldades o ve a otros demonios hacerlas, repite mentiras imperiales, como las que dicen que un justo se sacrificó voluntariamente para que los malvados sean librados de la condena, como si los justos amasen a los malos (1 Pedro 3:18 vs. Proverbios 29:27), como si los santos asesinados no buscasen ajuste de cuentas, como si ellos adorasen a mortales (Apocalipsis 6:9-10 vs. Salmos 58:10; Hebreos 1:6 y Hechos 7:60 vs. Oseas 13:4 y Salmos 97:7). Absurdos sobre absurdos, blasfemias sobre blasfemias, mentiras sobre mentiras injertadas entre mensajes genuinos, causando contradicciones por doquier: ese es el legado de la Roma que asesinó a los santos. Un mensaje que no resiste el análisis inteligente. Pero al final, la verdad que se usa para juzgar hace llorar a los demonios, al estilo de «La Llorona», porque ellos nunca fueron ni serán aceptados como hermanos de los justos, no importa cuántas veces repitan que sí son sus hermanos (1:18:25–1:18:49) (Juan 8:44; Isaías 65:13). El agua no los libra de lo que son; es solo agua, capaz de limpiar el cuerpo, pero nunca el gusto por la injusticia ni la reincidencia en la idolatría (1:01:09–1:01:24) (Apocalipsis 9:20). El agua nunca hará que el demonio deje de ser hijo del Diablo, como aquellos perseguidores romanos que acusaron a los judíos que no comían carne de cerdo de ser los hipócritas que los romanos sí fueron (Mateo 15:1-11), mientras inventaban falsas conversiones a la fe de la justicia, como aquella supuesta conversión a la justicia de un perseguidor luego de ver una luz, como si el malo pudiera amar la justicia luego de ver un prodigio. Un falso converso inventado para que el Imperio romano pudiera mentir acerca de su propia conversión (Ezequiel 33:11 y [Falsos] Hechos 9:1-11 vs. Daniel 12:10). Y, para hacer negocio, inventaron a un bautista, como si mojar con agua al injusto pudiera convertirlo en justo. Eso no pasa. Luego de ser mojado, el demonio solo será un demonio mojado. Por algo está escrita una gran verdad: el trigo son los hijos del Reino, pero la cizaña, aunque se moje, sigue siendo cizaña. Pero el trigo sucio sí se lava, y lo que limpia al trigo es conocer la verdad; sin embargo, esta verdad, en parte reflejada en este comentario, irrita a los demonios (Salmos 112:10). Finalmente, hacer películas con la intención de perpetuar la tradición y las mentiras idólatras del Imperio romano no es sembrar bendiciones para recibir bendiciones, sino amar la maldición. ¿No es amar la maldición dirigir películas de terror en las cuales los ídolos de los demonios de la Roma perseguidora son presentados como medios de salvación? Salmos 109:17: «Amó la maldición, y esta le sobrevino; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. Se vistió de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos. Séale como vestido con que se cubra, y en lugar de cinto con que se ciña siempre. Sea este el pago de parte de Jehová a los que me calumnian, y a los que hablan mal contra mi alma».
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@JoseGalindoMMXXVI
hace 8 horas (editado) PARTE 2: La anatomía del sermón celuloide y la estafa del miedo. Esta producción no es una simple obra de entretenimiento; es un burdo panfleto de adoctrinamiento que utiliza el miedo como herramienta de sumisión. Analizada con ojo inteligente, la película se desmorona al exhibir los pilares de la propaganda pro-católica e imperial que busca validar el dogma a través del terror: El castigo al intelecto y el triunfo de la sumisión ciega: La narrativa castiga intencionalmente con la muerte al profesor McBride (1:04:32), quien representa la lógica, la academia y el intento de entender las cosas con racionalidad. El mensaje del Imperio es claro y perverso: la inteligencia te destruye. Para ganar, el guion obliga a Chava a abandonar su formación antropológica, someterse a lo que el clero llama «ser especial» (1:14:48) y entregarse a una fe ciega. Pretenden enseñarnos que la verdad no se razona, se obedece. El miedo y el escepticismo como vulnerabilidad calculada: Los personajes que dudan o que inicialmente no se arrodillan ante el dogma (como Chava o Gordo) son retratados deliberadamente como seres desamparados y desprotegidos. La trama los acorrala mediante el terror psicológico para forzarlos a una conversión exprés en el clímax de la historia, obligándolos a recitar el Padre Nuestro de rodillas en el río (1:18:21). Es la vieja táctica romana: si no puedes convencerlos con la verdad, amedréntalos con el monstruo para que corran a buscar el amuleto del opresor. El secuestro, borrado cultural y el fraude del sincretismo romano: El folclor original de la Llorona posee raíces sincréticas y prehispánicas ligadas a divinidades nativas que sufrieron la invasión. Sin embargo, este film opera un borrado cultural absoluto: desplaza el misticismo originario y posiciona exclusivamente los fetiches católicos y la invocación a un supuesto «San Miguel Arcángel» (0:55:55) como el único poder legítimo sobre la Tierra. La farsa imperial del «Miguel» de Roma: La película pretende que el espectador confíe en la intervención de este personaje como un campeón de la justicia, pero la iconografía y la teología romana delatan el engaño. Las representaciones imperiales adoptan de manera idéntica los símbolos militares del opresor, funcionando como imágenes alineadas al poder de Roma. Ese supuesto protector con alas no es la figura de resistencia del hebraísmo justo; se asemeja más al «ángel de Roma», que en las tradiciones judías posteriores se identifica con Samael (el «Veneno de Dios»), el ángel guardián de Roma, acusador y destructor. Roma fagocitó el nombre de Miguel para encubrir la doctrina maligna de la sumisión pasiva («ofrecer la otra mejilla») ante su propia tiranía imperial. El reciclaje del dios Marte y la idolatría del legionario: Históricamente, la vieja Roma pagana adoraba estatuas de sus deidades militares, principalmente al dios de la guerra, Marte. La Iglesia imperial jamás dejó atrás la costumbre babilónica de rezarle a la imagen de un soldado; simplemente tomaron la escultura del legionario romano con su armadura, casco, escudo y armas, le añadieron alas y le llamaron «Miguel». Presentar este fetiche militar en la película como medio de salvación es inducir al espectador a arrodillarse ante la misma Roma perseguidora que asesinó a los justos, violando el mandamiento explícito de Éxodo 20:5: «No te inclinarás ante ellas ni las honrarás». La estafa del «Salvador Institucional» y la distorsión del sometimiento: El conflicto no se resuelve con justicia, entendimiento ni compasión por el sufrimiento de las víctimas, sino mediante la validación del rito romano y el dogma. El triunfo final no es del héroe, sino de la institución que históricamente ha perseguido a los justos y que manipuló el concepto del orden superior. Utilizan la premisa de que toda autoridad proviene de Dios para exigir una sumisión ciega e incondicional, ocultando deliberadamente que incluso a la Bestia en Apocalipsis 13 se le otorgó temporalmente «autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación». Si el simple hecho de poseer autoridad prohibiera la rebelión, los justos tendrían que someterse al diseño del diablo.
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@JoseGalindoMMXXVI
hace 19 minutos (editado) PARTE 3: El Rito y el fraude del «Satanás abstracto» como escudo de impunidad. El cine de propaganda de Roma no solo inventa falsos protectores; también fabrica falsos culpables para absolver a los malvados de carne y hueso. En la película El Rito, la escena donde el sacerdote supuestamente «poseído» abofetea a una niña es el ejemplo perfecto de una burda excusa institucional. Utilizan el terror y el efectismo visual para vender una mentira conveniente: que el agresor es en realidad una «víctima» sometida por una entidad incorpórea. Esta maniobra pretende sostener la típica excusa de la persona religiosa perversa: «Yo no soy así porque no soy yo quien hace este mal, sino el Diablo que me ha poseído quien hace este mal». Al atribuir la violencia a un «Satanás abstracto», la narrativa exime al individuo de su responsabilidad y culpabilidad real, diluyendo la justicia en un misticismo difuso. Es la cobarde estrategia de echarle la culpa a seres abstractos inventados para presentar a los sorprendidos en malos actos como víctimas de un ‘satanás conceptual’ y no como los verdaderos responsables y culpables de sus propias bajezas. La falacia de la influencia externa y el engaño de la conversión: La propaganda busca implantar la idea de que la maldad es un agente externo que «infecta» a los puros, promoviendo la falsa ilusión de que el malo actúa por error o manipulación de terceros. Bajo este mismo diseño de manipulación imperial se encuentra el engaño vertido en pasajes como Mateo 23:15, el cual pretende sugerir de manera perversa que alguien puede volverse injusto o corrompido meramente por la influencia de falsos líderes. Denunciar el origen oscuro de ese mensaje es clave: es una mentira diseñada para desviar la culpa del transgresor y sembrar falsas expectativas de conversión, haciendo creer que un prodigio o un cambio de doctrina puede alterar lo que ya está podrido. La justicia real no absuelve basándose en influencias ajenas; como se señala en Daniel 12:10, los injustos seguirán actuando con injusticia porque es su propia naturaleza intrínseca, y solo los justos comprenderán el camino de la justicia. Satanás como un ser de carne y hueso: El verdadero significado de «Satanás» o «Diablo» es el calumniador y el opositor. Históricamente, han sido hombres de carne y hueso quienes han ejecutado la opresión y la violencia. Las escrituras evidencian que el juicio divino siempre se ha ejecutado contra agentes físicos: Números 35:33 establece la pena de muerte contra seres malvados de carne y sangre, de carne y hueso, y los ángeles enviados a Sodoma destruyeron cuerpos físicos tangibles. La ley de la justicia opera directamente sobre los transgresores reales. El fraude imperial de Efesios 6:12: Al Imperio romano le convenía históricamente que los pueblos subyugados creyeran que sus verdaderos enemigos no eran los soldados, los gobernadores ni los emperadores que los crucificaban, sino espíritus abstractos e intangibles. Por eso, el pasaje de Efesios 6:12 —que pretende que la lucha no es contra carne y sangre, sino contra «huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales»— es una evidente idea romana, un injerto ideológico diseñado por los mismos perseguidores para borrar sus propias huellas dactilares de la historia. Al desviar el campo de batalla hacia el cielo invisible, el Imperio logró criminalizar la resistencia terrenal, imponer la sumisión pasiva y garantizar la impunidad de sus estructuras criminales. En conclusión, la bofetada del clérigo en El Rito no muestra el poder de un demonio del inframundo; muestra la cobardía del malvado que usa el dogma como pantalla. El «Diablo» al que culpan de sus aberraciones reales son ellos mismos, cobijados por un sistema imperial que prefiere culpar a un fantasma abstracto antes que castigar al criminal que tienen sentado en el altar.
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@JoseGalindoMMXXVI
hace 15 minutos (editado) PARTE 4: La invención de Judas y el cinismo de la justificación institucional El entramado de mentiras imperiales y su aparato de marketing cinematográfico siempre necesitan un pretexto —por más torcido y carente de coherencia que sea— para camuflar la inmundicia dentro de sus propias filas. Hoy en día, la institución utiliza una de sus justificaciones más absurdas cuando se ve acorralada por sus propios crímenes: afirman cínicamente que si hay sacerdotes corrompidos en sus altares, es porque «ni siquiera Jesús pudo evitar tener a un traidor como Judas dentro de su iglesia». Sin embargo, este argumento se cae por completo bajo el peso de un análisis inteligente, revelando que la propia historia de Judas es una burda invención romana diseñada para encubrir la impunidad. La contradicción absoluta del diseño de Judas: El relato romano se sabotea a sí mismo al intentar forzar profecías. En Juan 13:18 pretenden que la traición ocurre para que se cumpla la Escritura citando el Salmo 41:9: «El que come mi pan, levantó contra mí su talón». Además, Juan 6:64 asegura que Jesús sabía desde el principio quién lo iba a traicionar, mientras que 1 Pedro 2:22 sostiene firmemente que él nunca pecó. Aquí es donde la farsa imperial se desmorona: el Salmo 41 habla explícitamente de un hombre que peca, un ser humano que confiesa en el Salmo 41:4: «Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado». Es un hombre que confió genuinamente en alguien que luego lo traicionó; pero nadie que sabe de antemano con certeza absoluta quién es un traidor podría confiar verdaderamente en él, ni mucho menos meter al lobo al redil a sabiendas sin volverse cómplice o cometer un error, algo imposible para un justo sin pecado. El verdadero mensaje que Roma quiso destruir: La narrativa del «Judas necesario» fue injertada por el Imperio para normalizar la existencia de criminales dentro de las estructuras de poder y exigir de los fieles una sumisión pasiva bajo la premisa de «amar a los enemigos». Pero las escrituras originales de los justos demuestran lo contrario: el protagonista del Salmo no ama a sus enemigos, sino que pide que Dios lo sostenga para poder darles su merecido pago (Salmos 41:10-12). El amor incondicional al opresor o al infiltrado es una doctrina esclava inventada por Roma para desarmar la resistencia legítima. Desmontando el escudo falaz: Usar la figura de Judas para justificar la permanencia de lobos dentro de la institución no es teología; es una estrategia de encubrimiento criminal. Si el relato base es una evidente manipulación de textos hebreos unida a la fuerza para cuadrar un guion conveniente, la justificación moderna de que «siempre habrá un traidor» se disuelve en el acto. La justicia real no convive con la cizaña ni la justifica; la expone y la extirpa. En conclusión, tanto en sus sermones de celuloide como en sus argumentos de defensa corporativa, Roma recurre a falsos paralelismos históricos para evadir su responsabilidad real. Inventaron un Judas para justificar a sus traidores del pasado, y hoy siguen usando ese fantasma literario para proteger a los criminales del presente. Una estafa argumental que se desploma ante cualquiera que decida leer, contrastar y pensar por sí mismo.
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El Mal No Quiere ser Resistido: No Te Resistas al Mal = No quites el mal, convive con él
No Mires Atrás: El Éxodo Final de los Justos

«Cuando el justo se aparta, el malvado se vuelve contra su compañero. Cuando los inocentes escapan, los culpables se desgarran. No te conformes con la versión oficial. El falso profeta: ‘La estatua no come nada, pero el falso profeta se alimenta diariamente de tu devoción’.
Almacén de Esclavos y cuadernos nos daba Trigo c/ Gorgojos de Almuerzo x 16 hrs/dia Cargando cajas //23
¿Con doble carga y doble milla? «Venid a mí los cansados, y yo os daré descanso». //250
Las Profecías de Isaías que Desafían las Religiones Creadas Mediante el Engaño del Imperio Romano //247
Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres: ¿Qué nos dice la ciencia médica sobre los cuerpos de los muertos? ¿Pueden volver a la vida? //78
El beso con la bella mujer que veré. //7
La expresión ‘El sol de justicia’ no es una invitación o aprobación a que se creen imágenes del sol para culto religioso o idolatría; es una expresión de que la justicia brillará como el sol, así como los justos brillarán como el sol cuando brille la justicia. Cuando los malos sean pisoteados, entonces los justos se alegrarán; aquí no hay amor a los malos porque el amor a los malos es calumnia de los malos: ellos pusieron palabras en boca del justo que él nunca dijo. Salmos 58:10: ‘Se alegrará el justo al ver la venganza, al empapar sus pies en la sangre del malvado’. Porque Jesús nunca murió por los pecados de los malos sino por los pecados de los justos. Miqueas 7:8: ‘Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz’. 9: ‘La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia; él me sacará a luz; veré su justicia’. 10: ‘Y mi enemiga lo verá, y la cubrirá vergüenza; la que me decía: ¿Dónde está Jehová tu Dios? Mis ojos la verán; ahora ella será hollada como lodo de las calles’. Mateo 13:42: ‘Y echarán a los malos al horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes’. 43: ‘Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre’. Malaquías 3:19: ‘Porque está llegando el día, ardiente como un horno, en que todos los soberbios y todos los que actúan con maldad serán como paja. Ese día, que ya se acerca, los abrasará hasta que no quede de ellos ni rama ni raíz —dice el Señor del universo—’. 20: ‘Sin embargo, para vosotros, los que honráis mi nombre, se levantará el sol de justicia trayendo curación en sus alas. Entonces saldréis saltando como los terneros del establo’. 21: ‘El día en que yo intervenga, pisotearéis a los malvados como si fueran ceniza bajo la planta de vuestros pies —dice el Señor del universo—’. //48
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La guerra en el cielo explicada como no es posible explicarla si se acepta como verdad todo lo que está en la Biblia.
Apocalips 12:7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles.
El cielo:
Oseas 6:2 Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.
Salmos 118:6 Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. 7 Jehová está conmigo entre los que me ayudan; Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen.
Sin amor al enemigo, ¿Notaron el detalle en Salmos 118:7?, es profecía, es el sentimiento de los justos:
Salmos 118:20 Esta es puerta de Jehová; Por ella entrarán los justos.
Entonces, ¿de dónde viene la doctrina de amar a los enemigos?, esa doctrina no viene de Jesús, viene del dragón, del enemigo que le atribuyó a Jesús esa enseñanza cargada de injusticia.
El dragón engaña al mundo con esa y otras mentiras, el dragón defiende todas las religiones que exigen inclinarse ante alguien o ante algo, pero ese alguien o eso algo no es Dios, porque Dios es eterno, invisible e intocable.
La bestia que es falso profeta, al rendir servicio al dragón, exige adoración a la «imagen de la bestia», y cuando la gente adora su imagen, también lo adora a él y al dragón. La bestia dice que el hombre mató a Dios porque Dios vino como hombre. Pero Dios no necesita venir como hombre para entender lo que los hombres justos sienten… Dios no necesita venir como criatura para entender como piensan los perversos…:
Isaías 29:16 Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: No entendió?
Daniel 12:7 Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos,
Dios jamás vino como hombre ni puede morir jamás… La bestia busca excusas para reclamar que la criatura tangible sea honrada por las rodillas dobladas de la gente. La bestia calumnia a sus críticos, la bestia realmente cree que Dios no existe, porque si creyese que existiese temería su castigo y no diría insolencias contra la verdad.
No hay entre los que hablan contradicciones nadie justo, porque los justos aman la verdad y denuncian la incoherencia, aunque los pueblos engañados las llamen «sagradas»…
Salmos 14:1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.
Los que son capaces de no inclinarse delante de nada ni de nadie para adorar a ese Dios invisible e intocable son los que saldrán vencedores sobre «la bestia y su imagen.»
¿Podrán vencer a la bestia si aman a la bestia? Si la bestia es el enemigo de ellos, ¿vencerán a la bestia amando a la bestia?
La justicia nunca hace el bien a todos, el ladrón es castigado y se le quita el botín mientras el dueño recupera lo suyo, unos lloran bajo la justicia, mientras otros ríen bajo la justicia.
Apocalipsis 19:11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.
Apocalipsis 19:19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.
Apocalipsis 15:2 Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Dios.


Isaías 65:17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.




