Aunque León XIV la bendiga, ¿bendecirá Dios una estatua creada para contradecir su mandamiento?

Aunque León XIV la bendiga, ¿bendecirá Dios una estatua creada para contradecir su mandamiento?█

Lima, Perú — 7 de noviembre de 2026.

En el Callao, Perú, están construyendo una estatua de 14 metros de altura del papa León XIV con motivo de su visita al país. Y, como parte de las actividades previstas, esperan que el propio Papa bendiga la estatua que le han hecho.

Pero ¿creen que porque el Papa bendiga su propia estatua, Dios también la va a bendecir? ¿Bendeciría Dios una estatua creada para contradecir uno de sus mandamientos más fundamentales?

Dios dijo: «No honres imágenes» (Éxodo 20:5). No se puede complacer a Dios y al diablo al mismo tiempo. Y que no me malinterpreten: citar este pasaje no me convierte en defensor de todo lo que dice la Biblia. La propia Biblia salió de los concilios del Imperio. Y aquí está la contradicción: quienes se arrogaron la autoridad de establecer qué debía considerarse palabra de Dios tampoco respetaron ese mandamiento. Ahí tienen ejemplos: antes eran imágenes de Minerva; hoy, supuestas imágenes de María. Antes eran imágenes de Júpiter o de Zeus; hoy, supuestas imágenes de Jesús. Antes eran imágenes del dios Marte; hoy, supuestas imágenes de San Miguel Arcángel. Solo comparen las imágenes. Búsquenlas en Wikipedia y saquen sus propias conclusiones. Después, miren los títulos y atributos que se le otorgaban a Minerva y compárenlos con los que hoy se le atribuyen a María. ¿Quieren más pruebas? En ninguna de las enseñanzas atribuidas a Jesús encontrarán mensajes en los que él hable sobre la prohibición de rendir culto a las imágenes. Eso es muy sospechoso. Si, como dice la Biblia, Jesús afirmó: «Vine a cumplir la ley y los profetas», su mensaje debería haber sido tan claro como el de los profetas al describir y condenar la idolatría, de modo que no dejara excusas a quienes utilizan otros verbos, como «venerar», para justificar las mismas acciones. Observen cómo Isaías 44 no deja dudas sobre lo que es la idolatría: Isaías 44:9: «Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden». Isaías 2:8-9: «Además su tierra está llena de ídolos, y se han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos. Y se ha inclinado el hombre, y el varón se ha humillado; por tanto, no los perdones». Ahora miren cómo la carta de Jeremías, en Baruc, describe las prácticas de Babilonia: Baruc 6:3: «En Babilonia verán dioses de plata, de oro y de madera, que la gente lleva cargados sobre los hombros y que dan miedo a los paganos». Y miren esto: es casi una descripción de lo que la Iglesia de Roma llamó siglos después la estatua de «San Judas Tadeo»: Baruc 6:11-13: «A pesar de estar vestidos con mantos de púrpura, el polvo del templo se amontona sobre ellos, y es necesario limpiarles la cara. Uno de ellos tiene cetro, como si fuera juez de un país; pero si alguien lo ofende, no puede matarlo. Otro tiene en la mano una espada y un hacha, pero no puede defenderse en caso de guerra o de ataque de bandidos». ¿No les parece sospechoso que, extrañamente, no exista en la Biblia ningún mensaje de Jesús hablando de esto con la misma claridad? Para mí que sí existieron, pero que a Roma le incomodaban y los excluyó. Si se atrevió a hacer eso, también se habrá atrevido a poner palabras en boca de Jesús que él nunca dijo. Y miren esto: observen cómo se compara a Babilonia con aquellos que mataron a los santos y cómo se anuncia su caída: Apocalipsis 18:2-6: «Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble». Eso de pagarle el doble del daño a Babilonia no se parece en nada a ofrecerle la otra mejilla, ¿entienden el punto ahora?