Desde antes de Cristo, la vieja Roma adoraba estatuas de varios dioses, entre ellos Marte, cuya escultura ves aquí.
¿No vemos hoy estatuas muy parecidas a esta recibiendo honores?
Los líderes que promueven el culto a su estatua hoy no te dicen que se trate del dios Marte, o que sea un legionario romano… pero lo representan como cualquiera de los dos:
armadura romana, armas romanas…
solo le añaden alas…
y le llaman Miguel.
En todo caso, Roma no dejó atrás la costumbre de rezarle a la imagen de un soldado romano, representado precisamente como un legionario con su armadura militar.
Se trata de la misma Roma que, luego de matar a los justos, se arrogó el derecho de decidir qué textos serían parte de la Biblia. ¿No creen que este texto, en Romanos 13:1-2, lo creó Roma para someter a los pueblos bajo su tiranía: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas… quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos”?
Y si esa autoridad quiere imponer la adoración a imágenes, ¿acaso no merece rebelión por parte de los que solo desean adorar a Dios? ¿No vemos, en todo caso, en muchas de esas imágenes, a un legionario romano condenando a civiles desarmados por no adorar su imagen?
¿No es eso servir a Roma y no al Dios que dijo sobre las imágenes: “No te inclinarás ante ellas ni las honrarás” (Éxodo 20:5)?
Apocalipsis 14:9-10 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira…
¿Cual es la famosa «imagen de la bestia» y quién es «la bestia» entonces?
Lee y saca tus conclusiones:
Apocalipsis 13:18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis. Apocalipsis 9:20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar;
Daniel 12:10 Muchos serán limpiados, emblanquecidos y purificados, pero los impíos procederán con impiedad, y ninguno de ellos entenderá esto, pero los entendidos si lo comprenderán.
Proverbios 28:5 Los hombres malos no entienden el juicio; Mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.
1 Corintios 2:14 Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender,,,
2 Pedro 2:12 Esos falsos maestrosson como animales irracionales que viven por instinto y nacen para ser atrapados y destruidos
El Imperio romano y ‘la imagen de la bestia’ (cualquier ídolo del injusto (el que tiene «su marca», «la marca de la bestia» en sus pensamientos y en sus obras: «en la frente» y «en la mano«: pensamientos de apego a la injusticia, acciones según ese apego a la injusticia):
Y en ella no solo seguirás viendo a Cupido, sino también a aquel dios Marte, renombrado como “San Miguel arcángel”, junto con otros hombres alados de aspecto andrógino y cabello largo, cuya apariencia no es acorde con la de los mensajeros de Dios que aman las leyes de Dios y de los cuales Dios se complace; si el ángel Gabriel fue descrito como un varón por el profeta Daniel, no podía verse como una mujer; eso es absurdo (Deuteronomio 22:5; Daniel 9:21).
Isaías 42:1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
Isaías 42:2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
Isaias 42:3 Por medio de la verdad traerá justicia.
Isaías 42:4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
Apocalipsis 19:11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.
Ayudando al pensamiento crítico a sacudirse de dogmas impuestos desde la niñez. Soy creador del blog: https://ntiend.me (https://gabriels.work).
Este blog no solo está en español y tiene como propósito respetar la inteligencia frente al dogma.
Este blog no fue creado para defender la Biblia ni para buscarle una interpretación alternativa, porque eso sería darle crédito como un bloque coherente de mensajes. Los textos allí atribuidos a los santos contienen contradicciones demasiado numerosas para etiquetarlas como simples accidentes o diferencias de interpretación. Mientras se atribuye a los santos mensajes tanto de amor como de odio hacia sus enemigos, aquí hay gato encerrado. La cuestión no es cómo interpretar la Biblia o sus enigmas, sino saber hasta dónde llegan las raíces del engaño: si los mensajes están adulterados, no tiene sentido perder el tiempo intentando descifrar enigmas bíblicos posiblemente adulterados por la mano que mató a los santos y se apoderó de sus escritos para arrogarse la autoridad moral de determinar qué escritura, original o escrita por esa mano asesina, debía considerarse “la verdad” y cuál no.
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Helping critical thinking shake off the dogmas imposed since childhood. I am the creator of the blog: https://ntiend.me (https://gabriels.work).
This blog is not only in Spanish and is intended to respect intelligence in the face of dogma.
This blog was not created to defend the Bible or to seek an alternative interpretation of it, because that would give it credit as a coherent body of messages. The texts attributed there to the saints contain far too many contradictions to dismiss them as mere accidents or differences in interpretation. While the saints are attributed with messages expressing both love and hatred toward their enemies, there is something fishy going on here. The question is not how to interpret the Bible or its enigmas, but rather how deep the roots of the deception go: if the messages have been adulterated, there is no point wasting time trying to decipher biblical enigmas possibly adulterated by the hand that killed the saints and seized their writings in order to arrogate to itself the moral authority to determine which writing, original or written by that murderous hand, was to be considered “the truth” and which was not.
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