La parábola inédita: La parábola del mensajero infiltrado█
Daniel 12:1 «En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.»
¿Crees que Miguel se levanta en un mundo abstracto e invisible? ¿Crees que desde allí él y sus mensajeros libran la guerra a favor de los justos? ¿No crees que es más lógico que ellos mismos sean los justos usando las palabras como armas porque son mensajeros?
Creer que la lucha se desarrolla en un plano invisible a nuestros sentidos es como creer que no existiese y que no podemos hacer nada por el bando de la justicia; eso es precisamente lo que las huestes del Diablo quieren que creamos, así como quieren que creamos que todo lo que está en la Biblia es digno de crédito.
Porque como dice el propio texto, el Diablo engaña al mundo, y si engaña al mundo lo hace con los textos que dominan el mundo, entre ellos la propia Biblia: Apocalipsis 12:7-9 «Se desató entonces una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron al dragón; este y sus ángeles, a su vez, les hicieron frente, pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo. Así fue expulsado el gran dragón, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña al mundo entero. Junto con sus ángeles, fue arrojado a la tierra.»
A continuación, con una historia ficticia, te voy a demostrar con lógica por qué la Biblia contiene textos sagrados infiltrados con textos del enemigo.
El Diablo nos declaró la guerra y comenzó a golpearnos en la cara. Debíamos defendernos, pero a alguien se le ocurrió una idea.
Sucedió en un reino fronterizo.
Los hombres del Diablo cruzaron los pasos de montaña bajo la niebla. Entraron en las aldeas, quemaron los graneros y pasaron a degüello a quienes intentaron resistirse.
El rey reunió de urgencia a su consejo.
—¿Qué hacemos? —preguntó.
Un capitán de la guarnición respondió:
—Reforzar las murallas.
Un intendente propuso:
—Armar a los campesinos.
Un viejo veterano dijo:
—Cazar a los invasores antes de que vuelvan a atacar.
Entonces, desde la penumbra de la sala, se adelantó un hombre de rostro pálido y voz mansamente persuasiva.
—Tengo una idea mejor —dijo.
Todos callaron.
El desconocido continuó:
—Cuando el enemigo los golpee, no respondan con hierro. Ofrezcan la otra mejilla.
Un murmullo recorrió el salón.
El rey, desconcertado, preguntó:
—¿Y cuando quemen el siguiente pueblo?
—Ofrezcan la otra mejilla.
—¿Y cuando maten a los trabajadores?
—Ofrezcan la otra mejilla.
—¿Y si llegan a las puertas de la fortaleza?
El hombre sonrió con serena piedad.
—Entonces significará que aún quedan mejillas por ofrecer.
Los consejeros comenzaron a asentir, fascinados por la aparente elevación moral del discurso.
Solo Gabriel, uno de los principales príncipes, permaneció inmóvil, observando al desconocido.
Despacio, caminó hacia él, lo miró a los ojos y le hizo una sola pregunta:
—Dime una cosa: ¿por qué un pueblo atacado aceptaría la doctrina de desarmarse a sí mismo?
El hombre respondió sin titubear:
—Para alcanzar la santidad y la paz.
—No te pregunté qué palabra usas para venderla —dijo el joven Gabriel—. Te pregunté a quién le sirve esa paz.
De un zarpazo, el soldado le rasgó el hábito de peregrino.
Debajo resplandeció el acero oscuro, grabado con el blasón de los invasores.
El salón quedó en silencio absoluto.
Gabriel dijo: «Notar el paralelismo, miren ese rostro, miren el origen de su doctrina…»
2 Macabeos 6:1 Poco tiempo después, el rey envió a un anciano de la ciudad de Atenas para obligar a los judíos a quebrantar las leyes de sus antepasados y a organizar su vida de un modo contrario a las leyes de Dios, 2 para profanar el templo de Jerusalén y consagrarlo al dios Zeus Olímpico, y para dedicar el templo del monte Guerizim a Zeus Hospitalario, como lo habían pedido los habitantes de aquel lugar.
«Su reino es el que vendrá, y en su nombre santificarán la mentira, sus sacerdotes adorarán su imagen y proclamarán las palabras de sus sabios griegos, todo será helenizado para usurpar a nuestro Dios, pero me enfrentaré a él y a sus mensajeros, Miguel me ayudará…»
Daniel 10:20 Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá. 21 Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.
)
El mensajero no había inventado la doctrina de la no resistencia para salvar al reino.
La había introducido para garantizar que el reino se dejara masacrar sin presentar batalla.
(Daniel 7:21 Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía… Apocalipsis 13:7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.)
Algunos maquillan estas contradicciones llamándolas «misterios» o «diferencias de contexto». Yo no, yo las muestro sin maquillaje: si un pasaje presenta al justo alegrándose de la venganza contra el injusto —como Salmos 58:10— y otro presenta como ejemplar que un justo padezca por los injustos —como 1 Pedro 3:18—, no estamos ante un mismo espíritu inspirador. Así hallarás que el espíritu de justicia inspiró unos textos, y el de injusticia inspiró a otros textos, aquellos adulterados.
En un caso, la justicia exige que el culpable responda por su mal. En el otro, se acepta que el inocente cargue con la culpa ajena. Son principios morales opuestos: uno protege al justo mediante el castigo del culpable; el otro glorifica el sufrimiento del justo en lugar del culpable.
Proverbios 11:8 El justo es librado de la tribulación; mas el impío entra en lugar suyo.
Apocalipsis 15:2 Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Dios. Apocalipsis 14:3 Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Daniel 12:10 Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.
Ayudando al pensamiento crítico a sacudirse de dogmas impuestos desde la niñez. Soy creador del blog: https://ntiend.me (https://gabriels.work).
Este blog no solo está en español y tiene como propósito respetar la inteligencia frente al dogma.
Este blog no fue creado para defender la Biblia ni para buscarle una interpretación alternativa, porque eso sería darle crédito como un bloque coherente de mensajes. Los textos allí atribuidos a los santos contienen contradicciones demasiado numerosas para etiquetarlas como simples accidentes o diferencias de interpretación. Mientras se atribuye a los santos mensajes tanto de amor como de odio hacia sus enemigos, aquí hay gato encerrado. La cuestión no es cómo interpretar la Biblia o sus enigmas, sino saber hasta dónde llegan las raíces del engaño: si los mensajes están adulterados, no tiene sentido perder el tiempo intentando descifrar enigmas bíblicos posiblemente adulterados por la mano que mató a los santos y se apoderó de sus escritos para arrogarse la autoridad moral de determinar qué escritura, original o escrita por esa mano asesina, debía considerarse “la verdad” y cuál no.
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Helping critical thinking shake off the dogmas imposed since childhood. I am the creator of the blog: https://ntiend.me (https://gabriels.work).
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This blog was not created to defend the Bible or to seek an alternative interpretation of it, because that would give it credit as a coherent body of messages. The texts attributed there to the saints contain far too many contradictions to dismiss them as mere accidents or differences in interpretation. While the saints are attributed with messages expressing both love and hatred toward their enemies, there is something fishy going on here. The question is not how to interpret the Bible or its enigmas, but rather how deep the roots of the deception go: if the messages have been adulterated, there is no point wasting time trying to decipher biblical enigmas possibly adulterated by the hand that killed the saints and seized their writings in order to arrogate to itself the moral authority to determine which writing, original or written by that murderous hand, was to be considered “the truth” and which was not.
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