Si me dicen que el espíritu de justicia inspiró todo el conjunto de textos y encuentro mensajes incompatibles entre sí, entonces la explicación de ‘son autores distintos’ no resuelve el problema. Al contrario, lo agrava. Un texto no debería considerarse verdadero antes de ser leído; debe ganarse esa credibilidad mediante su coherencia.
Si lees con atención Salmos 22, es inevitable pensar en la crucifixión. Ahí se describe a un hombre rodeado de observadores que se burlan de él diciéndole que Dios lo salve, y una víctima que clama: «Horadaron mis manos y mis pies».
De hecho, en Juan 19 se menciona expresamente que repartieron sus vestidos y echaron suertes sobre su ropa para que se cumpliera la Escritura. Y esa Escritura citada es justamente Salmos 22.
Pero hay un detalle crucial que rompe por completo la historia que nos contaron.
La víctima en ese Salmo no muestra amor hacia sus agresores; al contrario, los llama despectivamente: «Los perros me han rodeado, una cuadrilla de malignos».
«Pero esperen. Si este hombre es Jesús —como nos contaron— entonces no podemos tomar solamente las partes del Salmo que coinciden con la crucifixión y descartar las demás. El mismo hombre que dice «horadaron mis manos y mis pies» es quien llama «perros» a sus agresores. Es la misma primera persona. El sufrimiento es suyo, las manos son suyas y las palabras también son suyas.»
Esto no encaja con la imagen tradicional del Jesús que dice en la cruz: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen».
Y el patrón se repite. En Juan 19 también se dice que le dieron a beber vinagre para que se cumpliera la Escritura. Pero si lees la profecía aludida en Salmos 69 dentro de su propio contexto, verás que el hombre que recibe el vinagre no pide perdón para los que lo torturaban; al contrario, él maldice abiertamente a sus enemigos y pide que su mesa se vuelva una trampa.
Entonces, la pregunta es inevitable: ¿Por qué la versión oficial nos vende a un mártir que ama a quienes lo matan, cuando los textos en los que se apoya muestran a un hombre lleno de indignación, desprecio y clamor de justicia contra sus agresores?
¿Nos transmitieron el testimonio real o una narrativa modificada por Roma para enseñarnos sumisión?
Piensen en estos detalles. Saquen sus propias conclusiones.
Ayudando al pensamiento crítico a sacudirse de dogmas impuestos desde la niñez. Soy creador del blog: https://ntiend.me (https://gabriels.work).
Este blog no solo está en español y tiene como propósito respetar la inteligencia frente al dogma.
Este blog no fue creado para defender la Biblia ni para buscarle una interpretación alternativa, porque eso sería darle crédito como un bloque coherente de mensajes. Los textos allí atribuidos a los santos contienen contradicciones demasiado numerosas para etiquetarlas como simples accidentes o diferencias de interpretación. Mientras se atribuye a los santos mensajes tanto de amor como de odio hacia sus enemigos, aquí hay gato encerrado. La cuestión no es cómo interpretar la Biblia o sus enigmas, sino saber hasta dónde llegan las raíces del engaño: si los mensajes están adulterados, no tiene sentido perder el tiempo intentando descifrar enigmas bíblicos posiblemente adulterados por la mano que mató a los santos y se apoderó de sus escritos para arrogarse la autoridad moral de determinar qué escritura, original o escrita por esa mano asesina, debía considerarse “la verdad” y cuál no.
//
Helping critical thinking shake off the dogmas imposed since childhood. I am the creator of the blog: https://ntiend.me (https://gabriels.work).
This blog is not only in Spanish and is intended to respect intelligence in the face of dogma.
This blog was not created to defend the Bible or to seek an alternative interpretation of it, because that would give it credit as a coherent body of messages. The texts attributed there to the saints contain far too many contradictions to dismiss them as mere accidents or differences in interpretation. While the saints are attributed with messages expressing both love and hatred toward their enemies, there is something fishy going on here. The question is not how to interpret the Bible or its enigmas, but rather how deep the roots of the deception go: if the messages have been adulterated, there is no point wasting time trying to decipher biblical enigmas possibly adulterated by the hand that killed the saints and seized their writings in order to arrogate to itself the moral authority to determine which writing, original or written by that murderous hand, was to be considered “the truth” and which was not.
Ver todas las entradas de José Carlos Galindo Hinostroza